En 1915 Eduardo Bradley tenía 28
años y era un amante del “arte de la aerostación”. Así se conocía a principios
de siglo a la actividad de volar en globo aerostático. Desde hacía seis años
volaba en globo y ya se había animado a algunas travesías riesgosas y en su
legajo figuraban récords de altura, duración y distancia. Pero quería más.
Y planeó lo que nunca nadie había
hecho: cruzar la cordillera de los Andes por aire. El temerario plan se concretó
el 24 de junio de 1916
En 1909, al entrar como socio del
Aero Club Argentino, Jorge Newbery, pionero de la aviación en el país, lo hizo
debutar a bordo del globo "El Patriota". A partir de entonces la
fiebre por este modo de vuelo introducido en el país por Aarón de Anchorena y
el mismo Jorge Newbery en1907, ya no lo
abandonaría.
En 1914 el aeronauta platense
pensó por primera vez llevar adelante la titánica tarea de cruzar la cordillera
de Los Andes. Según sus cálculos, para esta tarea, se necesitaba un globo
grande impulsado por hidrógeno y una vez alcanzados los ocho mil metros
aprovechar los vientos huracanados.
En “La travesía de los Andes en
globo", libro en que Bradley relata su proeza recuerda:
"Esta empresa fue planeada
por el malogrado ingeniero Jorge Newbery hace varios años y después de efectuar
algunos estudios en Santiago de Chile la abandonó dando a entender que era
irrealizable".
Pero no era cierto. A las 8:25 de
la mañana del 24 de junio de 1916, Eduardo Bradley y Ángel María Zuloaga
subieron al "Eduardo Newbery", en las afueras de Santiago.
Cuando alcanzaron los 4.000
metros se desprendieron de las primeras bolsas de arena que usaban como lastre
para que el globo continuara su ascenso. A los 6.500 metros se colocaron las
máscaras de oxígeno y arrojaron más lastre. Cuando el barómetro marcó 7.000 una
corriente huracanada los empujo hacia el este, rumbo a Argentina. Les faltaban
mil metros más para alcanzar una altura ideal y no correr peligro. Como ya habían
tirado toda la arena, tiraron al vacío la comida, los instrumentos de medición
y de haber sido necesario -escribió Bradley- eran capaces de "arrojar la
barquilla y sentarse en el aro del globo". Llegaron a los 8.100 metros. El
viento era cada vez más fuerte y el frío llegaba a los 33 grados bajo cero.
Cuando divisaron el cerro Tupungato sintieron que la mitad de la travesía
estaba cumplida. Faltaba el descenso. Al bajar soportaron vendavales y
remolinos, pero lograron aterrizar sin grandes problemas en el Cerro de la
Cepa, al pie de Uspallata, a los doce del mediodía.
Posteriormente Bradley se dedicó
a la aeronavegación comercial desarrollando un emprendimiento que serviría al
territorio Sur de Argentina y Chile. Fue, asimismo gerente de la compañía NYRBA,
pionera de los vuelos interamericanos; gerente de Pan American Grace Airwais y
luego Presidente de Pan-American Argentina; integrante de la dirección de
“Aerovías Argentinas”, empresa que no llegó a volar debido la creación de la
estatal Aerolíneas Argentinas.
Eduardo Bradley murió el 3 de
mayo de 1951 en Buenos Aires. Sus restos descansan en el cementerio de la
Recoleta.
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