.

La vieja esquina de 12 y 48: ecos de una ciudad elegante que todavía resiste


Hay esquinas platenses que parecen detenidas en el tiempo. Y la de 12 y 48 es una de ellas.

Aunque el tránsito, los colectivos y la vida moderna pasen apurados alrededor, todavía queda algo en esa ochava y en sus construcciones que remite a otra ciudad. Una La Plata más silenciosa, más señorial, más de veredas anchas y casas familiares donde las puertas permanecían abiertas durante la tarde.

Caminar por esa zona es recorrer uno de los sectores más tradicionales del casco histórico. Muy cerca de allí conviven antiguas casonas, edificios de departamentos de época, estudios jurídicos, oficinas y algunos rincones que todavía conservan vitrales, molduras, balcones de hierro trabajado y patios interiores escondidos detrás de grandes portones.

La esquina de 12 y 48 siempre tuvo un aire especial. No es solamente por su arquitectura. Es también por la memoria que carga el barrio.

A pocos metros se encuentra la histórica Basílica San Ponciano, uno de los templos más antiguos y queridos de la ciudad. Y también muy cerca está la tristemente famosa “casa Barreda”, cuya historia quedó grabada para siempre en la memoria colectiva de los platenses.

Pero más allá de los hechos conocidos, lo que sobrevive allí es otra cosa: la sensación de estar caminando entre restos de la vieja ciudad elegante que imaginó Dardo Rocha.

Muchos de esos edificios fueron levantados entre las décadas del ‘30 y el ‘50, cuando esa parte de La Plata era elegida por profesionales, médicos, abogados y familias tradicionales que buscaban vivir cerca del centro, pero sin perder cierta tranquilidad residencial.

Todavía hoy, si uno mira con atención, descubre detalles que el apuro cotidiano suele esconder: una puerta de roble gastada por los años, una baranda original, una claraboya antigua, el dibujo de un piso calcáreo detrás de una ventana abierta.

Son pequeñas señales de una ciudad que resiste. Quizás por eso la esquina de 12 y 48 genera algo difícil de explicar. No es un lugar turístico ni aparece en las postales típicas de La Plata. Pero tiene esa melancolía silenciosa de los sitios que vieron pasar generaciones enteras.

Y tal vez ahí esté su verdadero valor. Porque mientras muchos edificios modernos suben rápidamente hacia el cielo, esas viejas casas todavía siguen ahí, aferradas al recuerdo de una ciudad más pausada… como si se negaran a desaparecer del todo.

Eduardo Finocchi  5/2026   -   https://historiasendiagonal.blogspot.com

13 y 522 - Tolosa, donde ahora está el Distribuidor P. Benoit

13 y 522 - Tolosa, donde ahora está el Distribuidor P. Benoit