A 100 años del paso del Plus
Ultra por la capital bonaerense.
Hubo un tiempo en que el cielo
todavía era una frontera. Los aviones eran promesas frágiles y el océano, un
desafío casi mítico. Hace cien años, La Plata vivió uno de esos días en los que
la historia no se anuncia: irrumpe. La llegada de los tripulantes del Plus
Ultra convirtió a la ciudad en escenario de una hazaña que unió continentes y
quedó grabada para siempre en la memoria colectiva.
El Plus Ultra, un hidroavión
Dornier Do J Wal, fue el primero en realizar un vuelo transatlántico entre
Europa y América del Sur. La travesía comenzó en Palos de la Frontera, España,
y estuvo a cargo del comandante Ramón Franco —junto a Julio Ruiz de Alda, Juan
Manuel Durán y Pablo Rada— quienes desafiaron los límites técnicos, climáticos
y humanos de la aviación de la época.
Tras cruzar el Atlántico, la
aeronave realizó escalas en Pernambuco el 31 de enero, Río de Janeiro el 4 de
febrero y Montevideo el 9. Finalmente, el 10 de febrero de 1926, a las 12:27,
el Plus Ultra amerizó en Buenos Aires ante una multitud que colmó las costas.
El propio Franco recordaría luego que el recibimiento del pueblo argentino
“pasaba de todo límite y era indescriptible”.
Tres días más tarde, el 13 de
febrero, La Plata recibió a los aviadores con un entusiasmo que desbordó toda
previsión. La ciudad joven y ambiciosa se volcó en masa a las calles. La
estación ferroviaria, las avenidas principales y los alrededores del Teatro
Argentino se poblaron de vecinos, banderas y aplausos. No se trataba solo de
admirar una proeza técnica: era la emoción de ser parte de una gesta que
parecía salida de una novela de aventuras.
El punto culminante de la jornada
llegó por la noche, cuando la colectividad española ofreció un banquete en los
salones del Teatro Argentino. Autoridades provinciales y municipales,
representantes diplomáticos y referentes de instituciones culturales
compartieron una velada atravesada por discursos, brindis y elogios a la hazaña
aérea. Allí se habló de coraje y de futuro, pero también de lazos históricos y
afectivos entre España y el Río de la Plata.
La visita del Plus Ultra no se
limitó a un solo acto. Hubo recorridas oficiales, homenajes institucionales y
celebraciones que se extendieron a localidades cercanas como Ensenada. Durante
esos días, La Plata fue algo más que una ciudad anfitriona: fue escenario del
optimismo de una época en la que la aviación prometía acortar distancias y el
progreso parecía imparable.
Cien años después, el recuerdo
del Plus Ultra sigue hablando de ese espíritu. De una ciudad que supo
reconocerse parte de una historia mayor y que, por unas horas inolvidables, se
sintió en el centro del cielo.
Eduardo Finocchi / 2-2026
