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La marquesina perdida de la calle 48 de La Plata


Historia y memoria del viejo Cine-Teatro Astro de La Plata

Hubo un tiempo en que el centro de La Plata tenía varias catedrales dedicadas al cine. Sobre la calle 48, entre 7 y 8, una de ellas brillaba con nombre propio: el Cine-Teatro Astro.

Su fachada, con una marquesina elegante y luminosa, era imposible de ignorar. Desde la vereda se veía el cartel curvo que anunciaba las películas del momento, mientras arriba, como señalando el cielo, una estrella coronaba el edificio. De noche, aquellas luces transformaban la cuadra en un pequeño espectáculo urbano.

Para muchos platenses, entrar al Astro era parte de un ritual.
La fila en la vereda, el olor a sala cerrada mezclado con perfume y cigarrillos, el acomodador con linterna buscando las butacas libres y, finalmente, el momento mágico: cuando se apagaban las luces y el proyector comenzaba a dibujar historias sobre la pantalla.

En una época en que la televisión aún no dominaba los hogares, el cine era una fiesta cotidiana. Familias enteras, parejas jóvenes y grupos de estudiantes llenaban las salas del centro. El Astro formaba parte de ese circuito que también integraban otras salas históricas de la ciudad, cuando ir al cine era uno de los grandes planes de la semana.

Pero el Astro tenía algo más que películas.
En la misma cuadra funcionaba un pequeño bar que llevaba su nombre y que muchos recuerdan con cariño. Allí se reunían los espectadores antes o después de la función. Entre comentarios sobre la película y risas de madrugada, no faltaban los sándwiches de mortadela ni las gaseosas de vidrio que hoy parecen recuerdos de otra época.

Con los años, la ciudad empezó a cambiar. La televisión, el video y los nuevos complejos multisala fueron apagando lentamente las antiguas salas del centro. Como tantas otras, la marquesina del Astro terminó apagándose también.

El edificio desapareció o fue transformado, y la cuadra siguió su ritmo comercial habitual. Hoy, miles de personas pasan por 48 entre 7 y 8 sin imaginar que allí funcionó uno de los cines que marcaron la vida cultural de la ciudad.

Sin embargo, las viejas fotografías todavía guardan esa escena:
la fachada iluminada, el cartel del Astro y la promesa de una película por comenzar.

Porque en la memoria de muchos platenses, cada vez que se pronuncia ese nombre —Astro— vuelve a encenderse, por un instante, la luz del proyector.

Eduardo Finocchi / 3-2026

https://historiasendiagonal.blogspot.com


13 y 522 - Tolosa, donde ahora está el Distribuidor P. Benoit

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