Aunque se la conoce como la novia platense de Borges, la historia dice que Elsa, no era platense, que había nacido en 9 de Julio, provincia de Buenos Aires, en 1910. Pertenecía a una familia de influencia social en la vida, todavía pueblerina, de aquel 9 de Julio de principios del siglo XX. Su padre, el notario Pablo Emilio Astete (nacido en 1869), se habría establecido en este pueblo en el último decenio del siglo XIX. El 19 de febrero de 1898 se lo había nombrado adscrito al Registro de Contratos Públicos Nº 1 de 9 de Julio y, poco después, a comienzos de abril del mismo año, se le había designado escribano titular del mismo. No se conoce con certeza el motivo que llevó a la madre de Elsa a fijar su domicilio en la ciudad de La Plata. A mediados de 1918, el escribano Astete había fallecido tempranamente, dejando a su esposa, todavía joven, al frente de una familia numerosa. En La Plata, Elsa vivió en la esquina de Diagonal 8 esquina 4.
En el año 1931 el Museo
Provincial de Bellas Artes organizó una serie de conferencias con destacadas
figuras de nuestra cultura. Uno de los oradores de ese ciclo fue el escritor
entrerriano Nestor Ibarra. Pedro Henriquez Ureña decidió asistir a escuchar a
Ibarra e invitar a dos hermanas de la ciudad a una cita a ciegas el día de la
conferencia. Seguro que las hermanas acudirían, invito a su amigo Jorge Luís
Borges a que lo acompañase.
Finalmente las hermana Elsa y
Alicia Astete asistieron a la conferencia, se encontraron con los dos amigos y
a partir de ese momento comenzó una relación entre Elsa y Jorge Luis Borges,
que se extendió a lo largo de casi 40 años que, como no podía ser de otra
manera tratándose de Borges, adquiriría ribetes oníricos.
Según cuenta Elsa: "después de que Henríquez Ureña nos
presentó, nos fuimos a tomar el té al Jockey Club, y a la semana siguiente
Alicia y yo fuimos a Buenos Aires para encontrarnos. Desde entonces no me dejó
más. Me perseguía a sol y a sombra. Fue en esa primera cita cuando Borges me
juró amor eterno".
Para esta época Borges tenía 32
años y era un intelectual joven educado en Europa, que ya había publicado tres
libros de poemas y acababa de publicar un ensayo sobre Evaristo Carriego que
con el tiempo se convertiría en pilar de su propia genealogía literaria. Por
otra parte el premio obtenido por este ensayo fue la puerta de entrada a la
revista Sur que dirigía Victoria Ocampo.
Durante los dos años que
estuvieron de novio, él empezó a usar barba, recopiló sus artículos periodísticos
en en libro y empezó a ser un escritor conocido.
Con el tiempo, entre caminatas
por Buenos Aires y visitas eternas al bosque de La Plata, la pareja se
comprometió formalmente como paso anterior al casamiento.
Pero sucedió que en una fiesta de
cumpleaños Elsa conoce a Ricardo Albarracín Sarmiento de quien se enamora y con
quien se casaría tiempo después. Fue una relación clandestina que Borges ignoró
hasta el final: seguía viviendo en Buenos Aires, viajaba los sábados a La Plata
para visitar a su novia, y fue el último en enterarse de lo que ocurría.
Elsa lo cuenta de este modo: "A
los 15 días de haberme casado, Borges, que no sabía nada, seguía llamando a mi
casa. Mamá no sabía qué decirle, y yo me desentendí del tema. ‘Eso es problema
tuyo’, le dije. Finalmente ella, que era correctísima, le dijo: ‘Mire, Borges,
discúlpeme, pero me veo en la obligación de decirle algo: no llame más, porque
Elsita se casó’.
Mi madre me contó que Borges hizo
un breve silencio y después dijo: 'Ah, caramba', y colgó".
Ella, convertida en señora de
Albarracín, tuvo un hijo que llevó el nombre del padre. La pareja vivía en una
casona del Tigre y seguía viajando a La Plata, donde tenían una casa quinta.
Durante los años en que Borges
estuvo sin saber de ella, Elsa enviudó y supo de él sólo lo que se decía de su
carrera como escritor. Ni siquiera vivían en la misma ciudad: ella había vuelto
a La Plata, donde había decidido quedarse después de la muerte de su esposo, y
él estaba en Buenos Aires el tiempo que no pasaba viajando.
Con los años y a partir de un
sueño de Borges vino el reencuentro. Elsa se refiere a el con estas palabras: "Me
contó que una noche soñó conmigo y le brotó como una ansiedad enorme de verme.
Como mantenía una relación esporádica con una hermana mía, la llamó. Hablaron
de bueyes perdidos, y al final le dijo: ‘Decime, Alicia, ¿qué es de la vida de
Elsa?’. ‘Bueno’, le dice mi hermana, ‘vive en La Plata; se casó, como ya
sabrás. Lo que no sé si sabés es que enviudó hace tres años’".
Borges quedó sorprendido pero no
perdió el tiempo: llamó a su primera novia, y lentamente las cosas volvieron a
ser como antes.
Este segundo noviazgo, que duró
casi tres años tuvo un final felíz. El 21 de setiembre de 1967, Jorge Luis
Borges, soltero, 68 años, se casó por iglesia con Elsa Astete Millán, viuda, de
57.
La pareja se fue a vivir a la
casa de él, Maipú 994, 6° piso B, compartiendo sus días con Leonor Acevedo,
madre de Borges.
Pasados unos meses se mudaron a
un departamento de la calle Belgrano, donde hicieron por primera vez la
experiencia de vivir juntos y solos. Según el testimonio de la esposa la
experiencia no fue lo que esperaban. En una entrevista publicada en 1993, Elsa Astete
admitió que no fue feliz junto a Borges:
"Era introvertido, callado y
poco cariñoso. Era etéreo, impredecible. No vivía en un mundo real (sic)".
La rutina matrimonial tampoco
parece haber sido excitante:
"Yo lo despertaba a las 8 de
la mañana. Ya estaba el baño preparado. Se bañaba durante una hora; después
salía con olor a jabón, ¡qué rico! Se vestía. Tomaba su café con leche con pan
y manteca, y se iba a la Biblioteca. Volvía a la 1. Almorzábamos. Se iba a
dormir hasta las 4 y media. Tomaba un café con leche, no le gustaba el té, y se
iba a la Biblioteca otra vez. Llegaba a las 8 de la noche. A esa hora, casi
todos los días, íbamos a lo de Bioy Casares a cenar. Cuando volvíamos, Georgie
se ponía su pijamita, y nos íbamos al living a leer hasta las 2 ó 2 y media de
la madrugada".
En agosto de 1970,
repentinamente, Borges se dio cuenta de que ya no quería regresar a su casa,
pero postergó la decisión. Por un tiempo se entretuvo con viajes, premios y la
ilusión recurrente de recibir el Nobel, y una mañana de octubre salió de su
casa como siempre, para ir a la Biblioteca, y nunca regresó.
Unos meses más tarde, mientras
paseaba por Florida con su sobrino Miguel, Elsa Astete Millán se cruzó con el
escritor y lo saludó. "¿Quién es?", preguntó Borges, definitivamente
ciego. "Es Elsa, tío", respondió Miguel.
Y Borges volvió a preguntar:
"¿Y quién es Elsa?".
Cronicas en Diagonal / E. Finocchi 11-2025
