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El primer partido de fútbol en La Plata se jugó en 1 y 47. Un gol de Benito Linch



Hoy cuesta imaginarlo. En una ciudad donde el fútbol se vive con estadios colmados, clásicos apasionantes y generaciones enteras que crecieron detrás de una pelota, todo comenzó de una manera mucho más sencilla. Sin tribunas, sin alambrados y sin multitudes. Apenas un campo abierto, un grupo de entusiastas y una pasión que recién empezaba a nacer.

Fue el 21 de abril de 1901, cuando en un terreno ubicado en la esquina de 1 y 47, se realizó una jornada deportiva que marcaría para siempre la historia de La Plata. Allí se inauguraron los llamados Juegos Atléticos, organizados por socios del histórico Club de Gimnasia y Esgrima La Plata, que por entonces impulsaban distintas actividades físicas en la joven ciudad.

Aquel día no se trató solamente de fútbol. La jornada comenzó con pruebas de atletismo: carreras de velocidad, competencias con obstáculos y distintas exhibiciones deportivas que reunieron a vecinos curiosos y familias enteras. Incluso hubo bandas musicales que acompañaron el evento, transformándolo en una verdadera fiesta para una ciudad que todavía estaba construyendo su identidad.

Sobre ese campo sencillo, sin arcos de hierro ni líneas perfectamente marcadas, se disputó el primer partido de fútbol registrado en la historia de La Plata. No se enfrentaban clubes rivales, porque todavía no existían. En realidad jugaron dos equipos formados especialmente para la ocasión: los Azules y los Colorados.

Ese día ganó el equipo Azul, pero el resultado, en realidad, fue lo de menos. Lo verdaderamente importante fue que, sin saberlo, estaban escribiendo la primera página de la historia futbolera de La Plata.

Una curiosidad,  el futuro escritor platense Benito Lynch, integró el equipo de los Colorados y convirtió un gol. Es decir, el autor que años más tarde escribiría novelas tan famosas como El inglés de los güesos o Los caranchos de la Florida fue también uno de los pioneros del fútbol platense y participó de aquel partido fundacional

Aquel joven que corría detrás de una pelota en un campo abierto de 1 y 47 terminaría siendo uno de los grandes escritores criollistas de la Argentina.

Es decir, uno de los fundadores del fútbol platense también sería una figura de la literatura nacional.

Se calcula que unas mil personas presenciaron la jornada. Para una ciudad que apenas tenía poco más de quince años de vida, era una concurrencia notable. Muchos seguramente no entendían del todo las reglas de ese nuevo juego inglés que empezaba a entusiasmar a los jóvenes. Pero algo era evidente: la pelota ya había comenzado a rodar en el corazón de la ciudad.

Con el paso de los años, ese terreno desaparecería como escenario deportivo. El crecimiento urbano y el desarrollo de instituciones educativas ocuparían el lugar donde alguna vez se improvisó aquella cancha pionera. Sin embargo, lo que ocurrió allí quedó grabado para siempre en la memoria deportiva platense.

Porque mucho antes de los grandes estadios, mucho antes de los clásicos apasionados entre el Lobo y el León, antes de las tribunas repletas y los gritos de gol que hoy resuenan en toda la ciudad, el fútbol en La Plata nació en un campo abierto de 1 y 47.

Y en aquella tarde de 1901, entre carreras atléticas, música y un partido improvisado, comenzó una pasión que más de un siglo después sigue latiendo con la misma fuerza

Eduardo Finocchi / 3-2026

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13 y 522 - Tolosa, donde ahora está el Distribuidor P. Benoit

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