El Santa Cruz con su peligrosa
carga de 30.000 toneladas de nafta se encontraba muy cerca y con sus máquinas
que estaban paralizadas, debió ser sacado del lugar tirando de sus cabos por
una multitud de gente que se prestó a colaborar ante el peligro. El incendio se
extinguió al cabo de cinco días.
El San Blas era uno de dos buques
gemelos que el gobierno de Estados Unidos mandó a construir en el año 1915 para
transporte de carbón, originalmente los buques fueron bautizados como “Ulises”
y “Aquiles”; el primero continuó transportando carbón hasta que en el año 1929
fue vendido a una compañía American Tankers Corporation y reconvertido en buque
tanque, en 1942 fue comprado por Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) quien
le cambia el nombre.
Desde abril de 1942 y hasta el
día del accidente el buque realizó varios viajes a Comodoro Rivadavia y también
al exterior como por ejemplo a Aruba y Curaçao, siempre transportando petróleo
y otros combustibles.
La madrugada de ese 28 de
septiembre el barco realizó un viaje desde Comodoro Rivadavia al puerto de La Plata
cargado con 9.725 toneladas de combustible líquido y mientras realizaba las
maniobras para atracar se escuchó una gran explosión a la que posteriormente le
siguieron otras. La magnitud de los estallidos fue tan importante que los
habitantes de La Plata, Berisso y Ensenada quedaron totalmente alarmados y las
llamas pudieron divisarse desde varios kilómetros a la redonda.
El petróleo que contenía el San
Blas se derramó sobre las aguas del Muelle y comenzó a arder inmediatamente lo
cual dificultó grandes las tareas de los bomberos y rescatistas. El drama se
intensificó ya que otro buque tanque, el Santa Cruz, se encontraba amarrado y
cargado de nafta (gasolina) muy cerca del barco siniestrado y las llamas
amenazaban con atraparlo, inmediatamente se desarrolló una tarea titánica y
valiente por parte de todos los que se acercaron a ayudar, dos remolcadores
desde el agua más bomberos, policías y hasta los curiosos desde tierra
colaboraron para sacar al Santa Cruz de la zona de peligro.
El fuego se propagó a un conjunto
de galpones contiguos al muelle, cuando desprendimientos incandescentes del
buque incendiado cayeron por los alrededores conformando un espectáculo
dantesco. También fueron víctimas del fuego una carbonera, la casa del cuidador
de los depósitos y el almacén naval de YPF donde había guardado pinturas y
combustible.
Varios remolcadores que estaban
por la zona se movilizaron rápidamente y pudieron retirar de las inmediaciones
otros navíos, inclusive algunos de la misma YPF que tenían combustibles en sus
bodegas, entre ellos estaban el Aristóbulo del Valle y el Presidente Alcorta,
por fortuna la tarde anterior había partido el San Jorge, otro buque tanque de
grandes proporciones que estaba amarrado muy cerca de donde se subió el San
Blas.
Las explosiones y las llamas
continuaron por varios días, el fuego cesó definitivamente el 4 de octubre
cuando el buque se partió y se hundió, en esa época aún no existían la espuma y
los químicos que hoy se utilizan para contrarrestar el fuego. El saldo final
del suceso fue de 15 personas fallecidas entre el personal de aborto y los
bomberos encargados de la extinción.
Los restos del San Blas quedaron en el muelle hasta el año 1949. Las causas del accidente fueron adjudicadas al escape de chispas de las chimeneas.


