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| Lomas de Zamora - Inauguración Fundación Ecológoca "por una vida Mejor" |
Lo conocí en cuando yo era apenas un joven con una cámara colgada al cuello y muchas ganas de contar el mundo a través de una fotografía. Estaba cubriendo la inauguración de la fundación Por una Vida Mejor en Lomas de Zamora. Entre discursos, apretones de manos y flashes, apareció él. Todavía no era el mito, todavía no era “el Doctor” que cambiaría para siempre la historia del fútbol argentino. Era Bilardo, con su mirada intensa, su gesto serio y esa energía particular que ya entonces lo rodeaba.
Ese día me animé a algo que para mí fue enorme: me acerqué y me tomé mi primera foto con él. No lo sabía en ese momento, pero esa imagen sería el comienzo de una relación construida a la distancia, sostenida en el tiempo por la admiración y el respeto.
Los años pasaron, la vida siguió su curso y Bilardo se convirtió en leyenda. Yo lo volví a encontrar de otra manera, ya no con la cámara sino con la escucha atenta, durante su exitoso programa en Radio La Red, La hora de Bilardo. Ahí estaba otra vez su voz inconfundible, todas la noches con su manera frontal de decir las cosas, su obsesión por los detalles, su pasión intacta.
Cada tanto, impulsado por esa admiración que nunca se apagó, le mandaba algún correo. No eran mensajes largos ni pretenciosos: eran palabras sinceras, agradecimientos, recuerdos, gestos de cariño. Y siempre —eso es lo que más atesoro— él respondía. Con la gentileza de los grandes, con la humildad de quienes no necesitan demostrar nada.
