En los primeros años del siglo XX, La Plata era una ciudad pensada para el tranvía, el ferrocarril y las largas caminatas. Pero el crecimiento del casco urbano, la expansión hacia la periferia y el vínculo cotidiano con Berisso exigían una nueva forma de transporte. Esa transformación llegó sobre ruedas.
El 22 de noviembre de 1931, la Empresa Argentina de Ómnibus inauguró el primer servicio de transporte automotor y colectivo de pasajeros de la ciudad. Con ese paso, La Plata ingresaba definitivamente en la era del ómnibus.
La línea 5, una columna vertebral urbana
La imagen histórica que acompaña esta nota muestra a los ómnibus de la línea N° 5, una de las más emblemáticas de aquella etapa fundacional. En sus comienzos, el recorrido unía Berisso con la Estación del Ferrocarril Provincial, pero pronto fue ampliado hasta el Cementerio de La Plata gracias a la gestión de su propietario y principal impulsor, Don Francisco Natale.
La importancia de esta línea fue inmediata. No solo por su carácter pionero, sino por la magnitud de su trayecto: unos 38 kilómetros, una extensión notable para la época, que conectaba puntos estratégicos del entramado productivo, educativo, administrativo y social del distrito.
Un recorrido que reflejaba la vida cotidiana
El ómnibus no era solo un medio de transporte: era un mapa en movimiento de la ciudad. La línea 5 tocaba lugares clave como:
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El Frigorífico Armour
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La Escuela Principal y los bancos de Berisso
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La Destilería Fiscal de Petróleo
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El Tiro Federal
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Las Facultades de Agronomía, Veterinaria, Medicina, Ingeniería, Química y Farmacia
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El Cuartel de la Guardia de Seguridad
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El Departamento del Trabajo y el Censo Permanente
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La Escuela Industrial de la Nación
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Talleres de Impresiones Oficiales
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Las canchas de Gimnasia y Estudiantes
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El Departamento de Policía
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El Colegio Nacional
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El Liceo de Señoritas
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La Casa de Gobierno, la Legislatura y la Municipalidad
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El Pasaje Dardo Rocha
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El Teatro Argentino y la Catedral
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El Parque Saavedra
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Las estaciones Circunvalación, Ferrocarril Sud y Ferrocarril Provincial
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Y finalmente, el Cementerio
Cada parada era una historia, cada viaje una síntesis del trajín diario de obreros, estudiantes, empleados públicos y familias enteras.
De los tranvías al colectivo
La llegada de los ómnibus marcó un punto de inflexión. A diferencia del tranvía, el colectivo ofrecía mayor flexibilidad, podía modificar recorridos, adaptarse al crecimiento barrial y llegar a zonas donde los rieles aún no existían. No tardó en convertirse en un protagonista central del paisaje urbano.
Aquellos primeros micros —robustos, ruidosos, con carrocerías metálicas y ventanillas abiertas— cambiaron la relación de los platenses con el tiempo y la distancia. Acercaron Berisso al centro, el trabajo al hogar, la educación a los barrios.
Un legado que sigue rodando
Hoy, cuando el colectivo forma parte inseparable de la vida cotidiana, cuesta imaginar una ciudad sin ellos. Sin embargo, todo comenzó con aquellas primeras unidades de la Empresa Argentina de Ómnibus y con líneas como la 5, que ayudaron a coser la ciudad, a darle ritmo y movimiento.
En cada viejo aviso, en cada fotografía amarillenta, sobrevive el recuerdo de cuando La Plata empezó, definitivamente, a moverse sobre ruedas.
Eduardo Finocchi / 2-2026
