En el centro exacto de La Plata, entre la Catedral y la Municipalidad, se esconden los restos de una fuente monumental que marcó una época. Inaugurada en 1912, fue el orgullo de una ciudad joven que se mostraba moderna y pujante. La fuente, abastecida por bombas y dinamos, se integraba a una Plaza Moreno completamente renovada, con esculturas, farolas y un diseño que reflejaba el espíritu progresista de la capital bonaerense.
Treinta años después, en 1942, nuevas obras urbanísticas cambiaron por completo el paisaje. Bajo la dirección del gobernador Rodolfo Moreno y del comisionado Luis Wolter, se decidió modificar el trazado de la plaza: se bajó el nivel del terreno, se desplazó la calle 14 y se construyó una amplia vereda frente a la Catedral. En ese proceso, la fuente fue desmantelada y cubierta. Sobre su ubicación exacta se colocó una gran laja de granito, sobre la piedra fundamental de la ciudad.
Durante décadas, su existencia fue apenas un recuerdo en fotografías antiguas y crónicas de archivo. Pero en 2024, un estudio científico volvió a ponerla en el mapa. La geóloga Jorgelina Chediak, egresada de la Universidad Nacional de La Plata e integrante de la empresa Geoaustral Servicios SRL, realizó un relevamiento con georradar de tecnología sueca y obtuvo imágenes en 3D de hasta cuatro metros de profundidad.
El resultado fue contundente: una estructura perfectamente
simétrica y arquitectónica yace bajo el suelo de Plaza Moreno, exactamente en
el centro geográfico de La Plata. Más de ochenta años después de su entierro,
la fuente sigue allí, silenciosa, como un vestigio del esplendor urbano de
comienzos del siglo XX.
Eduardo Finocchi
