Para muchos vecinos, esta revelación llega como una sorpresa; para otros, como una emoción tardía que resignifica uno de los espacios más amados de la ciudad.
En pleno corazón de La Plata,
entre las calles 50 y 60, y de 1 a 122, se extiende el emblemático Paseo del
Bosque, el mayor parque urbano de la ciudad. Son casi 60 hectáreas de verde
intenso, senderos familiares y recuerdos compartidos que, oficialmente, rinden
homenaje a uno de los argentinos más admirados de la historia.
Álamos que susurran historias,
robles firmes como la memoria, ombúes protectores, sauces melancólicos y
eucaliptos que perfuman el aire conforman este pulmón verde que ha sido,
generación tras generación, escenario de paseos, juegos, encuentros y silencios
necesarios.
Pero el Bosque no es solo
naturaleza. Es también cultura, ciencia, deporte y emoción. Allí conviven la
calma del lago, la espiritualidad de La Gruta, el asombro que despierta el
Observatorio Astronómico de La Plata, la vocación educativa del Museo de
Ciencias Naturales de La Plata, la música y la palabra en el Anfiteatro Martín
Fierro, y la pasión popular que late en los estadios de Gimnasia y Esgrima y
Estudiantes.
Saber que este espacio tan
cotidiano lleva el nombre de Favaloro le agrega una capa profunda de
significado. No es solo un parque: es un homenaje vivo a los valores del
compromiso, la excelencia y el amor por el país.
Hoy, quienes caminan bajo sus
árboles ya no recorren únicamente un paseo. Recorren una historia. Y el Bosque,
silencioso y generoso como siempre, sigue abrazando a La Plata con un nombre
que honra y emociona.
Eduardo Finocchi / 2-2026
