Hay quienes dicen que La Plata tiene un obelisco que nadie puede ver.
Sin embargo, muchos aseguran que está allí… en el mismo
corazón de la ciudad. En el centro de la Plaza Moreno.
Todo comienza en 1882, cuando La Plata nacía sobre el papel.
Una ciudad pensada desde cero, con diagonales perfectas, plazas cada seis
cuadras y una armonía casi matemática. Su diseñador, el arquitecto Pedro
Benoit, imaginó algo más que calles y edificios: proyectó una ciudad moderna,
ordenada y simbólica.
Y en el centro exacto de ese diseño, la Plaza Moreno.
Ese lugar no era una plaza cualquiera. Era el corazón
geométrico de la ciudad. El punto donde convergían los ejes principales, donde
la mirada urbana debía detenerse. Allí, según muchos historiadores y relatos,
parecía inevitable la presencia de un gran monumento vertical. Algo que marcara
el centro. Algo que señalara el nacimiento de la ciudad.
Un obelisco, quizás. Pero ese monumento nunca se construyó.
Los años pasaron y, en ese mismo espacio, comenzó a
levantarse la Catedral. Primero lentamente, luego con mayor impulso, hasta
convertirse en una de las más grandes de América. Sus torres neogóticas
crecieron hacia el cielo y ocuparon el protagonismo que tal vez, alguna vez, se
pensó para otro monumento.
El supuesto obelisco quedó entonces en el terreno de las
ideas. O de las leyendas.
Con el tiempo, comenzó a circular una historia curiosa entre
vecinos y guías turísticos. Decían que el obelisco estaba... pero invisible.
Que el centro de la ciudad pedía ese hito vertical. Que, aunque nunca se
levantó, su ausencia se sentía.
Un símbolo que faltaba. Un monumento que nunca fue. Un
obelisco inexistente.
Algunos visitantes sonríen cuando escuchan la historia. Otros
miran alrededor, como intentando descubrir ese monumento invisible. Mientras
tanto, la Plaza Moreno sigue siendo el corazón de La Plata, el punto donde todo
comienza y todo se ordena.
Tal vez allí estuvo destinado un obelisco. Tal vez nunca
existió.
Pero lo curioso es que… La Plata sí tiene un obelisco.
No está en el centro geométrico de la ciudad.
No marca el origen del plano fundacional. Y muchos platenses
pasan a su lado sin advertirlo.
Se encuentra en la esquina de 6 y 50, frente a la Plaza San
Martín. Silencioso, discreto, casi escondido entre el movimiento cotidiano del
centro.
Allí está. Un obelisco verdadero.
Lejos de las grandes ceremonias, lejos de la fama, sin
multitudes ni postales turísticas. Pero firme, como un pequeño testigo del paso
del tiempo.
Tal vez La Plata nunca tuvo el gran obelisco que algunos
imaginaron para su centro perfecto.
Pero sí tiene uno.
Más modesto. Más silencioso. Más platense. Y quizás eso lo
vuelve aún más especial.
Porque mientras el “obelisco inexistente” sigue alimentando
leyendas en Plaza Moreno… el verdadero obelisco de La Plata permanece,
tranquilo y casi olvidado, esperando que alguien lo descubra, allí… en 6 y 50, frente
a la Plaza San Martín.
Eduardo Finocchi / 4-2026 - https://historiasendiagonal.blogspot.com
