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La olvidada Fábrica de Jabones de Luis Raffo en La Plata


Entre las tantas pequeñas industrias que acompañaron el crecimiento de la joven ciudad de La Plata, una de las más curiosas y hoy casi olvidadas fue la Fábrica de Jabones , propiedad de Luis Raffo, ubicada —según los registros y la fotografía conservada— en la zona de calle 75 y 15.

La imagen histórica del establecimiento permite asomarse a una postal típica de comienzos del siglo XX. Se observa una larga construcción baja, de ladrillo y mampostería, con amplios espacios laterales, carros tirados por caballos preparados para el reparto, trabajadores posando frente al edificio y hasta un molino de viento que abastecía de agua al predio, un recurso muy habitual en establecimientos fabriles de la época.

En la parte superior derecha de la fotografía puede leerse, aunque de manera tenue, el cartel que identificaba al lugar:

“Fábrica de Jabones de Luis Raffo”

Ese simple letrero alcanza para reconstruir una historia que forma parte de la vida cotidiana de la vieja La Plata.

Antes de la expansión de las grandes marcas nacionales y mucho antes de los supermercados modernos, la producción de artículos básicos se realizaba en pequeñas fábricas familiares distribuidas por toda la ciudad.

El jabón blanco de lavar, el jabón en pan, las velas y otros productos de limpieza eran indispensables en cada hogar, y muchos de ellos se elaboraban localmente en emprendimientos como el de Luis Raffo.

Estas industrias no solían manejar grandes marcas comerciales. Muchas veces bastaba el apellido del propietario para identificar el negocio. Por eso era común encontrar nombres como “Fábrica de Jabones de Luis Raffo”, donde la confianza del barrio valía más que cualquier estrategia publicitaria.

¿Por qué en 75 y 15? La ubicación tampoco era casual.

A comienzos del siglo XX, la zona de calle 75 y avenida 15 estaba bastante alejada del casco más céntrico y consolidado de la ciudad. Era un sector ideal para actividades industriales que necesitaban espacio para galpones, depósitos, circulación de carros y cierta distancia de las zonas residenciales más densas.

Las fábricas de jabones, además, requerían amplios sectores de trabajo y almacenamiento, por lo que instalarse en la periferia era una decisión lógica.

El nombre de la fábrica también refleja una costumbre muy frecuente en aquellos años.

Muchas empresas familiares llevaban nombres femeninos: esposas, madres o hijas inspiraban la identidad comercial del emprendimiento. Todo indica que “La Fábrica" respondía justamente a esa tradición, aportando un sello personal y familiar a la empresa de Raffo.

Hoy no quedan rastros visibles de aquella fábrica, pero la fotografía preserva una parte importante de la memoria productiva platense.


La Fábrica de Jabones “Raffo" representa a esas pequeñas industrias silenciosas que ayudaron a construir la vida cotidiana de La Plata: negocios modestos, familiares, fundamentales para abastecer a una ciudad que recién comenzaba a consolidarse.

Luis Raffo fue uno de esos industriales que, sin monumentos ni grandes titulares, dejaron su huella en la historia urbana.

Y quizás, en algún viejo aviso del diario El Argentino, en una guía comercial olvidada o en un registro municipal todavía sin revisar, siga esperando más información sobre aquella fábrica que alguna vez perfumó un rincón de 75 y 15.

Eduardo Finocchi 4/2026  -  https://historiasendiagonal.blogspot.com

13 y 522 - Tolosa, donde ahora está el Distribuidor P. Benoit

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