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| El Instituto en construcción |
Ubicado sobre la Avenida Antártida Argentina, en la zona de
Tolosa, este enorme edificio fue durante décadas el corazón de la producción
pública de medicamentos, vacunas y análisis sanitarios bonaerenses. Para muchos
platenses simplemente fue —y sigue siendo— “el Biológico”.
La creación del Instituto Biológico se remonta al año 1947,
en un contexto donde el Estado nacional y provincial impulsaban una fuerte
expansión de las políticas sanitarias. Durante el primer gobierno de Juan
Domingo Perón y con el crecimiento del sistema de salud pública, surgió la
necesidad de contar con un organismo capaz de producir medicamentos esenciales,
biológicos y realizar controles de calidad para abastecer hospitales y centros
sanitarios de toda la provincia.
Así nació el Instituto Biológico, dependiente del Ministerio
de Salud de la Provincia de Buenos Aires, con una misión ambiciosa: garantizar
el acceso a medicamentos desde el propio Estado, reduciendo la dependencia del
sector privado y fortaleciendo la salud pública.
La construcción del edificio actual comenzó en 1949 y fue inaugurado
oficialmente en 1950 por Eva Perón, un hecho que quedó grabado en la memoria
institucional y en la historia sanitaria bonaerense.
Su diseño respondía a las necesidades de una gran estructura
técnico-científica: laboratorios amplios, áreas de producción farmacéutica,
sectores de investigación, oficinas administrativas y espacios destinados al
control sanitario.
La arquitectura refleja el estilo de los grandes edificios
públicos de mediados del siglo XX: líneas sobrias, escala monumental y una
impronta funcional pensada para una institución estratégica del Estado.
Las fotografías antiguas muestran un hall central imponente,
amplias escaleras, galerías internas y espacios diseñados para combinar
eficiencia industrial con presencia institucional.
La fábrica estatal de medicamentos
Durante décadas, el Instituto Biológico fue mucho más que un
laboratorio: fue una verdadera fábrica estatal de salud.
Allí se producían:
- medicamentos
esenciales para hospitales públicos
- vacunas
y productos biológicos
- sueros
y reactivos
- controles
de calidad farmacéutica
- análisis
microbiológicos y fisicoquímicos
- investigaciones
aplicadas a la salud pública
Su trabajo resultaba fundamental para el abastecimiento
sanitario provincial y representaba una política concreta de soberanía
sanitaria.
En una época donde la producción pública de medicamentos
ocupaba un lugar central, el Instituto se convirtió en una referencia nacional.
Con el tiempo, el Instituto adoptó oficialmente el nombre de
“Dr. Tomás Perón”, en homenaje al médico y funcionario sanitario que tuvo una
importante participación en la organización de la salud pública bonaerense.
Este nombre reforzó aún más el perfil histórico de una
institución profundamente ligada al desarrollo del sistema sanitario
provincial.
Aunque no suele aparecer entre los grandes íconos
arquitectónicos de La Plata como la Catedral, la Gobernación o el Pasaje Dardo
Rocha, el Instituto Biológico posee un enorme valor patrimonial.
Su importancia no reside solamente en su estructura edilicia,
sino en todo lo que significó para miles de trabajadores, profesionales de la
salud y pacientes que dependieron de su funcionamiento.
Es parte de esa historia menos visible de la ciudad: la de
los edificios que sostuvieron políticas públicas fundamentales.
En los últimos años se impulsaron tareas de recuperación
patrimonial, restauración de su biblioteca histórica, puesta en valor del hall
central y exposiciones fotográficas que permitieron reconstruir parte de su
pasado.
En 2025, al cumplirse 75 años de su inauguración, el
Instituto volvió a ser noticia por su valor histórico y sanitario, recordando
que la producción pública de medicamentos sigue siendo un debate vigente.
Hablar del Instituto Biológico es hablar de una época donde
la salud pública era concebida como una herramienta central del Estado y donde
La Plata albergaba una de las instituciones más importantes de esa política.
Para muchos vecinos, sigue siendo simplemente “el Biológico”,
pero detrás de ese nombre cotidiano se esconde una de las historias más importantes
de la salud bonaerense.
Eduardo Finocchi 4/2026 - https://historiasendiagonal.blogspot.com
