A fines del siglo XIX, cuando la ciudad de La Plata aún estaba creciendo entre calles arboladas, edificios nuevos y grandes sueños, un hombre silencioso caminaba con su cámara registrando aquello que el tiempo se encargaría de transformar para siempre.
Su nombre era Leo Wehrli.
Geólogo, explorador, docente… y sin proponérselo, uno de los
primeros grandes fotógrafos históricos de la ciudad.
Un científico suizo en la joven capital bonaerense
Leo Wehrli nació en Suiza en 1870 y llegó a la Argentina en 1896,
convocado para trabajar en el entonces prestigioso Museo de La Plata,
uno de los centros científicos más importantes de América Latina.
La ciudad tenía apenas 14 años de vida. Las calles todavía
respiraban aire de pueblo. Los árboles eran jóvenes.
Las plazas estaban naciendo. Y muchos edificios emblemáticos
aún no estaban terminados.
En ese escenario, Wehrli comenzó a trabajar como geólogo,
pero también empezó a hacer algo que hoy resulta invaluable: fotografiar la
ciudad que lo recibía.
Sus fotografías muestran una ciudad distinta:
- Avenida
7 casi vacía
- Calles
de tierra o adoquinadas
- Árboles
recién plantados
- La
Catedral sin sus torres definitivas
- El
Museo de La Plata rodeado de espacios abiertos
- Plaza
Moreno con una calma hoy impensada
Wehrli no era fotógrafo profesional.
Sin embargo, su mirada científica lo llevó a documentar con
precisión cada escena, como si supiera que el futuro necesitaría esos
recuerdos. Sus imágenes no buscaban lo artístico… pero terminaron siendo
profundamente emotivas.
Desde el Museo de La Plata, donde trabajó durante sus
primeros años en el país, partían sus expediciones científicas.
Pero antes de viajar a la cordillera o a la Patagonia, Wehrli
caminaba por la ciudad: Observaba, Registraba, Fotografiaba…
Y así dejó imágenes de: El Museo en
sus primeros años, Calles cercanas al Bosque, Edificios públicos recién
inaugurados, La vida tranquila de la ciudad naciente
Sin saberlo, estaba construyendo un archivo histórico
irrepetible.
Las fotografías de Leo Wehrli transmiten algo difícil de
explicar:
Una sensación de calma… de ciudad nueva… de futuro.
No hay tránsito. No hay multitudes. Solo calles amplias,
árboles jóvenes y edificios que comenzaban a formar identidad.
Es la La Plata que muchos imaginaron… y que hoy sólo podemos
ver en estas imágenes.
Cuando Leo Wehrli regresó a Suiza, llevó consigo miles de
placas fotográficas.
Hoy ese archivo se conserva en la Biblioteca ETH de Zurich
y contiene más de 13.000 imágenes, muchas de ellas tomadas en Argentina…
y varias en La Plata.
Durante décadas, esas fotografías permanecieron guardadas,
casi en silencio. Hasta que, con el tiempo, comenzaron a reaparecer.
Y con ellas… volvió también la joven La Plata.
Leo Wehrli no imaginó que más de cien años después, sus
imágenes serían una ventana al pasado. No imaginó que su paso silencioso por la
ciudad dejaría una huella tan profunda.
No imaginó que, gracias a su cámara, hoy podríamos volver a
caminar por aquellas calles tranquilas… donde La Plata recién empezaba a
soñarse.
Y quizás, sin saberlo, aquel científico suizo que llegó para
estudiar la geología del país… terminó capturando algo mucho más valioso:
El alma joven de La Plata.
Eduardo Finocchi / 4-2026 - http://historiasendiagonal.blogspot.com
