En una calle tranquila del barrio Hipódromo, en 39 entre 115
y 116, sobrevive uno de esos lugares que forman parte del alma más auténtica de
La Plata: el histórico Club Ateneo Popular.
Detrás de su fachada sencilla y familiar, el Ateneo guarda
más de un siglo de historias barriales, esfuerzos colectivos, bailes, deportes,
reuniones y recuerdos de generaciones enteras de vecinos que encontraron allí
mucho más que un club.
La institución nació en 1915, cuando un grupo de vecinos
decidió crear un espacio social y deportivo para la zona. En aquellos primeros
tiempos llevaba el nombre de “Unidos de El Dique”, reflejando la identidad
trabajadora y popular del sector norte platense. Años más tarde adoptaría el
nombre de Ateneo Popular, que terminaría convirtiéndose en una referencia
histórica del barrio.
Como ocurrió con tantos clubes de barrio de La Plata, todo se
construyó a pulmón. La vieja sede de calle 39 había sido originalmente una
pastería. Primero fue alquilada y, gracias al aporte de socios y vecinos,
finalmente pudo ser comprada y ampliada. Cada pared, cada salón y cada rincón
fueron creciendo con trabajo comunitario y sacrificio compartido.
Durante décadas, el club fue escenario de una intensa vida
social. Allí se practicó fútbol, bochas, atletismo y pelota paleta. También
funcionaron bailes familiares, festivales y reuniones que marcaron la juventud
de muchos platenses. En tiempos donde no existían las redes sociales ni los
grandes centros comerciales, el club era el verdadero punto de encuentro del
barrio.
Y hablando de recuerdos… yo también guardo una historia muy
especial ligada al Ateneo Popular. Allí supe ir a bailar cuando era joven,
acompañado por quien hoy es mi esposa, María. Entre aquellas noches de música,
las luces del salón y el clima inolvidable de los bailes de club, fueron
quedando grabados momentos que todavía hoy permanecen vivos en la memoria y en
el corazón. Porque esos clubes barriales no solo eran lugares de diversión:
también eran escenarios donde nacían amistades, noviazgos y recuerdos para toda
la vida.
Uno de sus mayores orgullos es la Biblioteca Popular
“Bernardino Rivadavia”, que todavía hoy continúa funcionando como un espacio
cultural abierto a la comunidad. Entre estanterías cargadas de libros y
recuerdos, sobrevive ese espíritu de educación popular tan característico de
las viejas instituciones barriales argentinas.
Con el paso de los años, muchos clubes de barrio fueron
desapareciendo o quedaron en el olvido. Sin embargo, el Ateneo Popular logró
resistir. En los últimos tiempos volvió a llenarse de actividad gracias al
esfuerzo de vecinos y socios que entendieron que preservar estos lugares
también significa conservar parte de la memoria platense.
Actualmente el club sigue ofreciendo actividades deportivas y
culturales, desde vóley y newcom hasta tango, folklore, patín artístico y
talleres culturales. Y aunque el barrio cambió, aunque las generaciones pasaron
y aunque la ciudad ya no sea aquella de antaño, el Ateneo continúa manteniendo
viva esa esencia tan propia de los clubes de barrio: la cercanía humana.
Porque en lugares como el Ateneo Popular no solamente se
juega un partido o se aprende una disciplina. También se construyen amistades,
amores, recuerdos y pequeñas historias cotidianas que terminan formando parte
de la gran historia de La Plata.
Eduardo Finocchi 5/2026 - https://historiasendiagonal.blogspot.com
