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| RECREACIÓN |
Entre columnas, balcones y memoria urbana, una residencia que respira el nacimiento de La Plata
A pasos del corazón mismo de la ciudad, en la esquina de 2 y
51, hay una casa que no necesita placas ni carteles para llamar la atención. Su
presencia alcanza. Sus columnas, su balcón curvo y esa elegancia sobria que
parece detenida en el tiempo la convierten en una de esas construcciones que
invitan a frenar el paso y mirar dos veces.
Porque en La Plata, a veces, la historia no grita: se deja
ver en silencio.
Ubicada sobre la avenida 51, esta casona se inscribe dentro
del entorno inmediato del llamado eje cívico, ese corredor monumental que desde
fines del siglo XIX organizó el poder político y administrativo de la ciudad.
Cuando en 1882 se funda La Plata, bajo el diseño del
ingeniero Pedro Benoit, el trazado no solo contemplaba edificios públicos
imponentes, sino también un entorno residencial acorde a esa nueva capital
moderna que la provincia de Buenos Aires quería mostrar al país.
Y ahí aparecen casas como esta.
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| LA CASONA HOY |
Aunque no existen registros ampliamente difundidos sobre esta propiedad en particular, su lenguaje arquitectónico habla con claridad:
- Columnas
de inspiración clásica
- Balcón
semicircular con balaustrada
- Simetría
en su composición
- Ornamentación
refinada pero sin excesos
Todo remite a las residencias de familias acomodadas de
fines del siglo XIX o comienzos del XX, cuando vivir cerca del eje
fundacional era también una forma de pertenecer al corazón político y social de
la nueva ciudad.
Es probable que haya sido hogar de profesionales,
funcionarios o figuras vinculadas a la administración provincial en aquellos
primeros años.
Muchos vecinos la señalan como “casa fundacional”. Y si bien
no lo es en el sentido estricto —como sí lo son los edificios públicos
proyectados desde el inicio—, sí forma parte de algo igual de valioso: el
paisaje urbano original de La Plata.
Es decir, de ese conjunto de construcciones que crecieron al
mismo tiempo que la ciudad comenzaba a latir.
En ese sentido, esta casona es testigo directo de una época
en la que todo estaba por hacerse.
Mirarla hoy es imaginar carruajes en lugar de autos, veredas
recién trazadas, vecinos que se saludaban en una ciudad que todavía era
promesa.
Es pensar en una La Plata que recién empezaba a escribirse.
Y aunque el paso del tiempo haya traído cambios, refacciones
o nuevos usos, hay algo que permanece: esa forma de construir que buscaba dejar huella.
En una ciudad donde muchas casas antiguas desaparecieron o
fueron transformadas, esta esquina de 2 y 51 conserva algo especial.
No es solo una casa. Es una escena…
Una postal viva de aquella capital que soñaron sus
fundadores.
Eduardo Finocchi 5/2026 - https.//historiasendiagonal.blogspot.com

