Vemos en la foto la estatua de la
Loba amamantando a Rómulo y Remo que se encontraba en el Jardín de la Paz. En
el viejo Teatro Argentino.
El 18 de noviembre de 1936, como
parte de los festejos del 54 aniversario de la ciudad es inaugurado el Jardín
de la Paz. La tarea de ornamentar los jardines del Teatro Argentino fue obra
del Ing. Agr. Alberto V. Oitavén, Director de Parques y Jardines de la
municipalidad de La Plata.
Fue durante muchos años una
imagen cotidiana que los platenses disfrutamos hasta aquel fatídico 18 de octubre
de 1977, día del incendio del Teatro Argentino de La Plata.
El proyecto había nacido unos
años antes y para que se llevara adelante fue necesario salvar innumerables
dificultades.
En un principio fue emplazado en
las calles 9 a 10 y de 51 a 53, sobre el perímetro del Teatro Argentino, bajo
el lema «todos los países del mundo representados por su flor nacional, se
encuentran unidos aquí, en la más cordial amistad, por el vínculo indisoluble
de la Madre Tierra», ya que para su inauguración los gobiernos de 50 naciones
enviaron las plantas correspondientes a sus flores simbólicas.
Pero esto no fue todo, el envío
de las plantas y su adaptación a nuestro clima fue otro contratiempo a superar,
sin embargo, ese 18 de noviembre cincuenta y una flores representaban a otros
tantos países como símbolo del anhelo de la paz entre los pueblos.
El proyecto no solo ayudó a
reforzar el vínculo con otros países, sino que también impulsó la búsqueda en
diversos pueblos de definir o sintetizar su identidad a través de una flor.
Para que esta iniciativa se convirtiera en hermosa realidad fue necesario
salvar innumerables dificultades. En algunos países no había flor nacional, por
lo que debieron realizarse encuestas con la participación de hombres de
ciencia, literatos, poetas, artistas, botánicos, historiadores, etc., para
seleccionar la flor representativa que habría de lucir en el “Jardín de la
Paz”, entre las flores nacionales de todos los países del mundo. El envío de
las plantas, desde las más lejanas latitudes del planeta, creó un desafío no
menos grave, salvado con el empleo de los más rápidos medios de transporte por
aire, mar y tierra.
Los medios periodísticos de la
época relatan que la concurrencia de público fue enorme, con la presencia de varias autoridades
nacionales, provinciales y municipales. Los participantes llevaban sobre su
pecho la flor de su patria. Durante la realización del acto se tocó música y
canciones de mas de 50 países.
En 1977, a raíz del incendio del
Teatro Argentino, fue trasladado a terrenos de la Legislatura Bonaerense, hasta
que en 1986 se estableció definitivamente en el Paseo del Bosque.
Actualmente el espacio destinado
en el Paseo del Bosque, en el sector trasero del Museo de Ciencias Naturales
sobre una de las avenidas principales, se encuentra con poco mantenimiento, la
mayoría de las especies no se encuentran en el lugar asignado para su país, y a
su vez, las pocas que sí están, no fueron tratadas de manera de garantizar su
correcto crecimiento en función del espacio asignado.
El jardín es un espacio
semicircular con 3 filas de canteros demarcados por país participante, en el
medio del semicírculo, cuenta con un volumen construido que cumple la función
de “plaza elevada”, un solio público, a media altura, (debajo cumple funciones
técnicas, sala de máquina, depósito). Cada cantero asignado cuenta con una
placa en cerámica con el país y su flor correspondiente. Con el paso del tiempo
algunas de las demarcaciones se han borrado.
Como diría mi amigo Horacio
Ferrer, no es desidia de los platenses sino de los políticos de turno.
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Eduardo Finocchi / 11-2025

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