“La ciudad se borra más rápido de lo que la puedo dibujar”.
La frase de Cristina Ramos resume una urgencia: la de rescatar, con acuarelas,
aquello que el avance urbano va dejando atrás. En City Bell —ese rincón que
nació hace más de un siglo entre estancias, jardines y silencios largos—
todavía sobreviven casas que cuentan otra historia. Y Cristina las escucha.
Periodista y dibujante, sale a caminar con cuaderno en mano.
Dibuja fachadas, investiga estilos, conversa con vecinos. Cada obra es más que
una imagen: es un pequeño archivo de memoria. Porque esas casas —las de barrio,
las anónimas, las que no salen en las postales— son las que van desapareciendo
primero.
Su trabajo creció casi sin proponérselo. Empezó en City Bell
y se extendió a toda La Plata. Con el tiempo, sus dibujos se organizaron en
mapas, guiados por historias locales y por la ayuda de vecinos que abren
puertas, comparten fotos y recuerdos. Así, lo que parecía una serie de cuadernos
sueltos se volvió un registro sensible de la identidad platense.
A Cristina la conocí en otro ritmo. Fue mi compañera de
prensa en la Cámara de Diputados, cuando yo me desempeñaba como Jefe de
Fotografía. Eran días de vértigo, de noticias urgentes, de imágenes que había
que capturar al instante.
Mucho después, y aunque siempre estuvimos en contacto, el
tiempo hizo su propio dibujo. Y volví a encontrarla, pero en otra escena:
detenida frente a una casa de City Bell, pincel en mano, trabajando en
silencio. Como si hubiera cambiado la prisa por la permanencia.
Tal vez, en el fondo, siempre fue lo mismo: mirar. Pero
ahora, con la paciencia necesaria para que la ciudad no termine de borrarse.
Eduardo Finocchi - 4/2026 - https://historiasendiagonal.blogspot.com

