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| Foto de 1901 del submarino construido en 1892 |
La increíble historia de Tebaldo Ricaldoni, el científico olvidado de La Plata
Pocas personas saben que uno de los proyectos tecnológicos
más avanzados de comienzos del siglo XX nació en nuestra ciudad. Y menos aún
conocen que aquel invento, rechazado en Argentina, terminó siendo aprovechado
por la Armada de Francia durante la Primera Guerra Mundial.
La historia tiene como protagonista a Tebaldo Ricaldoni, uno
de los científicos más brillantes vinculados a la Universidad Nacional de La
Plata, un hombre adelantado a su tiempo cuya genialidad todavía hoy sorprende.
A fines del siglo XIX, cuando el submarino aún era casi una
fantasía experimental para muchas potencias del mundo, Ricaldoni ya trabajaba
en un sumergible revolucionario. No se trataba de un simple boceto: era un
proyecto completo, innovador y técnicamente avanzado para su época.
El llamado “Submarino Ricaldoni” poseía características
impensadas para aquellos años. Mientras la mayoría de los submarinos utilizaban
sistemas convencionales de lastre para sumergirse, el inventor proponía
modificar el volumen interno de la nave para alterar su densidad y lograr
inmersión y ascenso con mayor estabilidad y seguridad.
Pero aquello era apenas una parte de la innovación.
El proyecto incluía además un panoramoscopio de visión amplia
—antecesor de modernos sistemas de observación—, dispositivos de protección
contra torpedos, mecanismos de rescate y compartimientos de seguridad. Ideas
que décadas más tarde serían habituales en desarrollos navales militares.
Ricaldoni ofreció su invento a la Armada Argentina con la
esperanza de que el país apostara por una tecnología nacional capaz de colocar
a la Argentina entre las potencias navales más modernas del mundo.
Sin embargo, ocurrió lo de tantas veces en nuestra historia.
El proyecto fue analizado durante años, cuestionado por
sectores militares y finalmente descartado. Algunos oficiales incluso
consideraron exageradas o “imposibles” muchas de las ideas del científico.
Francia comprendió rápidamente el valor estratégico del
invento y adquirió la patente del submarino. Tiempo después, varios desarrollos
basados en aquellos principios tecnológicos serían utilizados por la Armada
francesa durante la Primera Guerra Mundial.
Así, una creación nacida en el ambiente científico de La
Plata terminó navegando en los conflictos más importantes del siglo XX.
La figura de Tebaldo Ricaldoni merece un lugar mucho más
destacado en la historia platense. Fue pionero en física experimental,
educación científica y tecnología aplicada, además de ocupar cargos fundamentales
en los primeros años de la Universidad Nacional de La Plata.
Quienes lo conocieron lo describían como un hombre
obsesionado con el progreso, capaz de imaginar décadas antes inventos que el
mundo recién comenzaría a utilizar mucho tiempo después.
Hoy, su nombre permanece algo oculto entre archivos
universitarios y viejas crónicas periodísticas. Sin embargo, su historia sigue
siendo una de las más asombrosas nacidas en nuestra ciudad.
Porque mucho antes de que los submarinos dominaran los mares del
mundo, en las calles de La Plata ya caminaba un hombre que soñaba con ellos.
Eduardo Finocchi 5/2026 - https://historiasendiagonal.blogspot.com

