
Hubo un tiempo en que los vecinos de La Plata, Ensenada y
gran parte del sur bonaerense podían llegar al balneario de Punta Lara… ¡en
tren!
Hoy parece increíble, pero durante décadas miles de personas
viajaron por un ramal ferroviario que unía Villa Elisa, Pereyra, Ensenada y
Punta Lara, convirtiéndose en uno de los paseos más tradicionales del verano
rioplatense.
Un viaje al balneario
Los domingos y feriados, especialmente en verano, las
formaciones llegaban repletas de familias con sombrillas, conservadoras,
canastas de picnic y ganas de pasar el día junto al Río de la Plata.
El servicio pertenecía originalmente al Ferrocarril del Sud,
luego Ferrocarril General Roca, y conectaba Plaza Constitución con el famoso
“Balneario Punta Lara”.
Un aviso ferroviario de 1934 promocionaba el “Gran Balneario
Punta Lara – Tren de Excursión”, detallando horarios y tarifas para quienes
quisieran disfrutar de una jornada junto al río.
Los trenes partían desde Constitución
y pasaban por: Lanús, Escalada, Banfield, Lomas de Zamora, Temperley, Mármol,
Villa Elisa, Punta Lara, Ensenada.
El viaje era toda una experiencia social y familiar.
La estación Punta Lara
La antigua estación tenía la típica arquitectura ferroviaria
bonaerense de principios del siglo XX: paredes sencillas, techo a dos aguas,
galería lateral y una atmósfera tranquila de pueblo ribereño.
Aunque modesta, fue durante años una verdadera puerta de
entrada al balneario más popular de la región.
En fotografías históricas todavía puede verse el cartel con
el nombre “PUNTA LARA” sobre la fachada principal, rodeada de árboles y caminos
de tierra que llevaban hacia la costa.
Mucho antes de la masificación de los viajes a la Costa
Atlántica, Punta Lara era uno de los destinos veraniegos más concurridos por
los habitantes de La Plata y el conurbano sur.
Había: playas sobre el río,
restaurantes, clubes, hoteles, confiterías, y enormes sectores recreativos.
El tren permitía llegar de manera rápida y económica,
convirtiendo al lugar en un clásico de los fines de semana.
Con el crecimiento del automóvil, los colectivos y el
progresivo deterioro ferroviario, el servicio comenzó a perder pasajeros.
Finalmente el ramal dejó de funcionar en 1973 y con el tiempo
las vías fueron levantadas.
Hoy apenas sobreviven algunos terraplenes, puentes y
edificios ferroviarios que todavía recuerdan aquella época en que los trenes
llegaban hasta Punta Lara llevando excursionistas rumbo al río.
Muchos vecinos aún recuerdan aquellos viajes interminables
entre árboles, bañados y estaciones pequeñas, con el sonido del tren
acercándose al balneario.
Una postal perdida de la región: cuando los platenses podían
ir a la playa… en tren.
Eduardo Finocchi 5/2026 - https://historiasendiagonal.blogspot.com
