En el corazón de Gonnet, entre árboles añosos y senderos que parecen sacados de un cuento, existe un lugar donde la imaginación y la educación se dieron la mano para crear algo único en el mundo. Allí, en un predio de 53 hectáreas, nació la República de los Niños, un proyecto que no solo marcaría a generaciones de platenses, sino que también daría origen a uno de los mitos más fascinantes de la historia local.
Corría el año 1949 cuando comenzó
a levantarse este ambicioso parque pensado para enseñarles a los más chicos
cómo funciona una república democrática. No se trataba simplemente de un parque
de juegos: la idea era que los niños aprendieran, caminando y explorando, el
rol de las instituciones que sostienen la vida democrática.
Así comenzaron a surgir, en
escala reducida, edificios que representaban el funcionamiento del Estado: la
Legislatura, el Palacio de Justicia, la Casa de Gobierno, el Palacio de la
Cultura, la Capilla, el Cuartel de Bomberos y Policía, el Ejército, la Aduana y
muchas otras construcciones que parecían salidas de un libro de fantasía.
El proyecto fue ideado por los
arquitectos Lima, Cuenca y Gallo, quienes encontraron inspiración en los
cuentos clásicos de Hans Christian Andersen, como El Patito Feo y La
Sirenita; en las historias de los hermanos Grimm, como Blancanieves
y La Cenicienta; y también en leyendas medievales narradas por Tennyson
y Mallory.
El resultado fue una arquitectura
única: torres medievales, castillos europeos, cúpulas islámicas y detalles que
transformaban cada rincón en un escenario mágico.
Durante dos años, alrededor de
1600 obreros trabajaron intensamente para dar forma a este sueño. Finalmente,
el 26 de noviembre de 1951, la República de los Niños fue inaugurada por el
general Juan Domingo Perón, en un acto que reunió a autoridades, familias y
curiosos que se acercaron a conocer aquel pequeño país pensado para los más
chicos.
Pero fue entonces cuando comenzó
a gestarse uno de los mitos más conocidos de La Plata.
Según la historia que se
transmitió durante décadas, por esos años llegó al predio de Gonnet un dibujante
estadounidense que ya era famoso en todo el mundo: Walt Disney, el creador de
Mickey Mouse. Se dice que Disney, quien había visitado Argentina en la década
del 40, habría estado presente en la inauguración o visitado el parque poco
tiempo después.
La leyenda cuenta que quedó
maravillado con aquella ciudad en miniatura, con sus castillos, puentes y
edificios de fantasía. Y que esa experiencia habría sido una de las
inspiraciones para crear, tres años después, Disneylandia en California.
Algunos relatos incluso aseguran
que Disney se entrevistó con el propio Perón con la intención de transformar la
República de los Niños en un parque de diversiones. Sin embargo, la propuesta
habría sido rechazada, ya que la idea original del predio era educativa y no
comercial.
Con el paso de los años, la
historia se transformó en parte del folclore platense. Una de esas historias
que se cuentan en las visitas escolares, entre fotografías familiares y
recuerdos de infancia.
El mito permaneció sin mayores novedades
hasta diciembre de 2008. En ese momento surgió la posibilidad de que la empresa
Disney colaborara en la restauración del parque. Según publicó el diario El
Día, el entonces intendente Pablo Bruera se reunió con el embajador
estadounidense Earl Wayne, y allí se mencionó la existencia de un video que
mostraría imágenes de la visita de Walt Disney a La Plata.
La noticia despertó expectativas.
Incluso se pensó en crear dentro de la República de los Niños un espacio que
recordara aquella supuesta visita histórica.
Pero finalmente, nada de eso se
concretó.
El video nunca apareció
públicamente y la visita de Disney continuó en el terreno de las historias sin
confirmar. Así, con el paso del tiempo, la leyenda quedó suspendida entre la
realidad y la imaginación, como los mismos castillos del parque.
Hoy, la República de los Niños
sigue siendo uno de los lugares más entrañables de La Plata. Un rincón donde
generaciones enteras aprendieron a jugar, a soñar y a imaginar un mundo mejor.
Y mientras los chicos recorren
sus calles, cruzan sus puentes y miran sus torres, el mito continúa vivo.
Porque en Gonnet, entre cuentos
europeos y arquitectura de fantasía, existe un pequeño país donde la historia y
la leyenda todavía caminan juntas. Y donde, tal vez, alguna vez, un dibujante
llamado Walt Disney encontró inspiración sin que nadie pudiera demostrarlo…
pero tampoco negarlo.
Eduardo Finocchi / 8-2021 - https://historiasendiagonal.blogspot.com
