Para muchos vecinos, Casa Boo fue mucho más que una tienda.
Fue un símbolo de una ciudad en crecimiento, una referencia obligada del centro
comercial platense y, para algunos, “el primer shopping de La Plata”.
A comienzos del siglo XX, cuando calle 12 comenzaba a
consolidarse como uno de los principales corredores comerciales de la ciudad,
Casa Boo abrió sus puertas como una gran tienda de múltiples rubros,
especialmente dedicada a la venta de indumentaria, textiles y artículos
diversos.
No era un simple local de ropa: funcionaba bajo el concepto
de “gran tienda”, al estilo de las grandes casas comerciales europeas y
porteñas de la época. Sus amplias vidrieras, su ubicación estratégica y su
arquitectura imponente la transformaron rápidamente en una referencia para los
compradores platenses.
Incluso, con el tiempo, la firma llegó a contar con
sucursales en otras ciudades bonaerenses, consolidándose como una marca
reconocida en toda la región.
El edificio donde funcionó Casa Boo no pasó desapercibido
jamás. Ubicado en la esquina de 12 y 58, fue construido entre 1913 y 1916
aproximadamente, y es considerado una de las joyas arquitectónicas más
importantes de La Plata.
Su diseño se atribuye principalmente al arquitecto napolitano
Guillermo Ruótolo, uno de los grandes nombres de la arquitectura
platense de principios del siglo XX.
La construcción responde al estilo Art Nouveau italiano,
también conocido como estilo Liberty, con una fachada ornamental exuberante,
detalles florales, balcones de hierro trabajado y una torre mirador que le da
un aire señorial y único.
Por esa riqueza decorativa nació su apodo más conocido: Palacio
de las Flores.
El inmueble cuenta con tres plantas, terrazas, varios locales
comerciales y numerosas habitaciones, además de esa emblemática torre que
todavía hoy domina visualmente la esquina.
Casa Boo no solo fue importante por lo que vendía, sino por
lo que representaba.
Era parte de esa experiencia urbana de “salir al centro”,
recorrer vidrieras, encontrarse con conocidos y vivir la ciudad desde el
comercio tradicional. Fue uno de esos lugares donde varias generaciones
compraron ropa, regalos o simplemente se detenían a mirar.
Por eso muchos platenses la recuerdan con enorme nostalgia y
no dudan en definirla como una institución de la ciudad.
Como ocurrió con tantos grandes comercios tradicionales, Casa
Boo cerró sus puertas y el edificio fue cambiando de uso con el paso de las
décadas.
Durante años funcionó como residencia y también como espacio
de alojamiento para estudiantes provenientes del interior de la provincia,
especialmente vinculados a la ciudad de Las Flores.
Sin embargo, el deterioro estructural y el paso del tiempo
afectaron seriamente al edificio, generando preocupación por su estado de
conservación y reclamos para su restauración.
En los últimos años surgieron distintos proyectos de puesta
en valor, buscando preservar una pieza fundamental del patrimonio
arquitectónico platense.
Hoy, quienes pasan por 12 y 58 todavía levantan la vista
hacia esa torre y recuerdan la vieja Casa Boo.
Detrás de sus muros no solo hubo una tienda importante: hubo
parte de la historia cotidiana de La Plata, de sus hábitos comerciales, de su
crecimiento urbano y de su identidad.
Porque algunos edificios no son solo construcciones. Son
memoria.
Y Casa Boo sigue siendo, para muchísimos platenses, una de
esas historias que nunca terminan de irse.
Eduardo Finocchi 5/2026 - https://historiasendiagonal.blogspot.com
