Fue banco y fonda. Está cargada de numerosas leyendas populares y mitos.
En la esquina de 1 y 528 se
levanta una vieja casona que data de los tiempos anteriores a la fundación de
La Plata. Fue construida alrededor del año 1836.
En esta esquina funcionó un bar
con pensión llamado “La Fonda”. El lugar estaba compuesto por un primer espacio
poblado de mesas y sillas; escondido en un rincón se hallaba un reservado donde
consumían los grandes estancieros o inversores del ferrocarril. En la parte de
atrás del bar se levanta una modesta pensión con dos baños compartidos en el patio.
De las siete habitaciones que este lugar albergaba, tan sólo dos eran de un
nivel más importante, ya que eran de mayor comodidad y poseían baño privado.
Existe una historia muy arraigada
en nuestra ciudad que señala que en el reservado de La Fonda era común ver al
gobernador Juan Manuel de Rosas. Según esta historia, el Restaurador de la
Leyes hacia un alto en su camino desde Buenos Aires hacia las lomas de la
Ensenada para refrescarse y tomarse una copa.
En realidad, este es un mito más
de los que abundan en la historia de La Plata. No solo no existe documento
alguno que lo afirme, sino que por otra parte "La Fonda" funcionó
hacia 1860 y Rosas se fue del país rumbo a Inglaterra en 1852.En este solar
vivió Eduardo Miche, un suizo originario de Berna que se desempeñaba como
Mayordomo General de la estancia de Iraola desde 1869 y fue director de las
obras de forestación realizadas en el lugar. También se lo recuerda por haber
sido quien en 1886 puso la piedra fundacional de la Helvecia Sociedad de
Socorros Mutuos, conocida como Casa Suiza, agrupación que tuvo como objeto la
asistencia social y a su vez la necesidad de estar agrupados compartiendo
valores y creencias comunes.
A solo un día de fundada la
ciudad, el 20 de noviembre de 1882, se estableció en este lugar la primera sede
de la sucursal del Banco de la Provincia de Buenos Aires.
La llamada esquina sin ochava pasó
a ser un patrimonio singular de La Plata, se transformó hace unos años y le
cambió la fisonomía al barrio, aunque sin perder ese toque histórico de la
ochava ausente.
El 24 de agosto de 1999, fue
declarada oficialmente como patrimonio arquitectónico e histórico de la ciudad,
pese a ello su aspecto fue mostrando las huellas del paso del tiempo. Se
rajaron las paredes, la vegetación ganó sus techos, se pudrieron tirantes y
puertas y hasta sus dueños pensaron en demolerla, porque "se venía abajo
sola y desde la comuna no conseguíamos ningún tipo de apoyo". Sin embargo,
privó el sentido común y con una fuerte inversión el edificio se convirtió en
una coqueta vinoteca y una casa de familia.
Eduardo Finocchi
Info: Crónicas en Diagonal / El Día / El Album de la Plata

