El primer Mateu Sports fue un
modesto local en el que Juan Mateu vendía alpargatas, el calzado más popular de
ese momento, que él mismo confeccionaba con una máquina de coser traída de
Europa. El local estaba en una de las esquinas que confluían sobre la diagonal
80 en su cruce con las calles 4 y 47. Sobre la diagonal, que nacía en la
flamante estación de trenes, crecía el que sería el primer corredor comercial
de la ciudad. Juan había llegado proveniente de Cataluña, un tiempo antes, y se
radicó en la flamante La Plata, la capital bonaerense, atraído por la promesa
de prosperidad.
Fue exactamente en 1905 cuando
Juan abrió su negocio –donde hoy funciona una pinturería– en ese cruce
estratégico, marcando así el inicio de una historia familiar que ya lleva cinco
generaciones.
Pronto, el timón de la tienda
pasó a manos de Aurelio José Mateu, uno de los hijos del pionero. A comienzos
de la década del ´30, muchas cosas habían cambiado en la nueva urbe. Para
entonces, el crecimiento de la actividad física en clubes, escuelas y ámbitos
recreativos había generado un mercado en expansión, que la familia supo leer
con acierto y visión de futuro.
Esto llevó a la apertura, en la
misma cuadra, de un nuevo local orientado a la venta de artículos deportivos.
Así nació Mateu Sports, cuyo primer local abrió sus puertas en la calle 4,
entre 46 y 47. Poco tiempo después, adoptó el lema que lo acompañaría durante
décadas: “Casa de los Deportes”.
A medida que el deporte ganaba
terreno en la vida social, también crecía la necesidad de una indumentaria
adecuada y los elementos necesarios para la práctica de actividad física. Año
tras año, el comercio supo reflejar en sus vidrieras y en su siempre bien
surtido salón de ventas el crecimiento de los deportes y de las distintas
instituciones. La presencia e inserción del negocio en la vida platense tiene
más de un mojón significativo.
Al poco tiempo, se incorporó al
emprendimiento familiar el primogénito de Aurelio José, llamado Aurelio
Alberto, quien empezó a ayudar a su padre mientras cursaba el bachillerato en
el Colegio San Luis. Aurelio Alberto y su esposa, Elba Moreno —más conocida por
todos como “Coca”—, aportaban dedicación y compromiso constantes, con una
presencia activa y cercana que dejaba huella en cada cliente.
Así, de a poco, Mateu Sports se
fue transformando en un punto de referencia obligado para todos aquellos, en
especial los jóvenes, interesados en el deporte. Su vidriera mostraba las
últimas novedades en indumentaria de primeras marcas y en equipamiento para
distintas disciplinas; desde pelotas de fútbol o rugby hasta guantes de boxeo,
raquetas de tenis o palos de hockey, reflejando no solo las tendencias locales,
sino también las del ámbito nacional e internacional.
Las camisetas canarias
A comienzos de 1930, con la
profesionalización del fútbol en el país, se estableció que los equipos de
rugby no podían formar parte de clubes vinculados al fútbol profesional. Como
resultado, la sección de rugby del Club Gimnasia y Esgrima La Plata decidió
independizarse y fundó un nuevo club: La Plata Rugby Club, oficialmente creado
el 20 de marzo de 1934.
En esos primeros tiempos, los
miembros del flamante club se acercaron en busca de camisetas para usar en los
partidos. En Mateu Sports los recibieron y, ante la urgencia, les ofrecieron lo
único que tenían en cantidad suficiente: un lote de casacas de arquero
amarillas, color que por entonces era obligatorio para los guardametas según la
reglamentación de la Asociación del Fútbol Argentino. Así, casi por casualidad,
nació el tradicional color amarillo que desde entonces identifica a La Plata
Rugby.
El comercio también se convirtió
en un punto de encuentro para los fanáticos del boxeo. En los años ’50, Mateu
Sports reunía multitudes frente a su vidriera, donde se colocaba una de las
primeras pantallas de televisión de la ciudad para seguir las peleas en vivo.
Aurelio José era un gran apasionado del boxeo y, entre sus numerosos vínculos,
estaba relacionado con el mítico Luna Park. Así, impulsó la llegada a La Plata
de reconocidos púgiles de la época y fue auspiciante en numerosas peleas. Hasta
cuentan que varios de los boxeadores terminaban alojados en su casa. Su hijo,
Aurelio Alberto —hoy con 95 años— recuerda con emoción la visita de Archie
Moore, campeón mundial de los pesos pesados, quien antes de pelear en la ciudad
pasó por el local familiar, generando una verdadera revolución. Aquella tarde
en que Moore firmó autógrafos en el pequeño local alquilado en que funcionaba
Mateu Sports, quedó en la memoria comoAdemás del televisor en la vidriera que
reunía multitudes cada vez que transmitía boxeo, siempre se recuerda su
innovadora marquesina. Una estructura vertical elevada sobre el techo del
negocio que sobresalía por encima de los edificios de la cuadra. Primero se
encendía la marca Mateu, y luego, unidos por la palabra deportes escrita en
forma vertical, uno a uno, los nombres de distintas disciplinas: básquet,
fútbol, tenis, rugby. La novedad se convirtió en una verdadera revolución en el
barrio que, como reconocen en la familia, despertaba algunas críticas entre
algunos vecinos ya que interfería la señal de radios y televisores. un momento
de gloria.
Pero hay otros hitos. Según
cuenta Aurelio -que en pocos días cumplirá 96 años- con inocultable orgullo, el
comercio participó de la decisión de incorporar la hoja de roble, símbolo de la
Universidad Nacional de La Plata, junto con los colores rojo y blanco en la
insignia que el Club Estudiantes le encomendó confeccionar.
Las sucursales y los cambios
Todo fue modernizándose con el
pulso de los nuevos tiempos. En la década de 1960, el negocio se mudó a la
esquina donde hoy funciona la casa central: Diagonal 80 Nº 895, esquina 47.
Durante mucho tiempo, Aurelio Alberto había observado con atención ese terreno,
ocupado por otro comercio de calzado que permaneció a la venta durante varios
años. Cuando finalmente tuvo la oportunidad, compró la propiedad y trasladó
allí el negocio, sobre el cual construyó un edificio de diez pisos.
El sábado 7 de diciembre de 1968,
en la prensa de la época se anunciaba la inauguración del nuevo y “magnífico
local” en donde la firma pondria a disposición “la gama más completa de
artículos muy selectos para todos los deportes”, al tiempo que agradeció a su
“clientela amiga y público en general” haber posibilitado semejante logro.
Alberto Mateu, de 61 años,
representa la cuarta generación familiar ligada al comercio. Tras un paso por
la facultad de Ciencias Económicas se sumó de lleno al negocio. Por su
iniciativa la empresa comenzó a expandirse e instalar sucursales. La primera
fue en Plaza Italia en noviembre de 1997. En un aviso publicitario donde se
anunciaba la novedad, se indicaba: “porque con casi un siglo de liderazgo y
tradición en el mercado deportivo platense seguimos renovandonos
constantemente”. Luego siguieron nuevas sedes. Hoy ya hay 14 en distintos
puntos de la región.
Los Mateu, que sonríen al admitir
que en la familia no hay deportistas dedicados ni constantes, han documentado
con esmero la historia del negocio y la conservan como un verdadero tesoro,
guardada en sobres y cajas. Son cientos de imágenes que retratan grandes
figuras del deporte y distintos momentos a lo largo del tiempo.
En la mesa del primer piso del
edificio que en su planta baja funciona la casa matriz tres de las cinco generaciones
de la familia ligadas al negocio charlan con el cronista de Begum. Entonces se
abre uno de los sobres con fotos y ahí están desde Osvaldo Zubeldia o Timoteo
Griguol; hasta el destacado atleta Osvaldo Suárez; el futbolista Eduardo
"Monono" Domínguez, jugador que pasó por Estudiantes y Gimnasia;
junto a decenas de figuras del deporte local. También hay postales de
basquetbolistas; un desfile de trajes de baño en el Club YPF de Ensenada en
1945; y, entre muchas otras, secuencias de la carrera de Turismo Carretera
denominada la “Vuelta de Ensenada”, que en 1965 terminó en tragedia con un
accidente que causó la muerte del piloto Santiago Saigós y su acompañante Mateo
Karelovich.
Una de las tradiciones de Mateu
Sports fue, durante largo tiempo, proveer la pelota con la que jugaban los
equipos platenses de fútbol. Eran balones con gajos de dos colores que se
impusieron en todos los estadios. Al inicio de cada match el locutor del
estadio repetía: “¡Este partido se jugará con una pelota de Mateu Sports! Señor
juez,cuando usted lo disponga”. De eso también la familia conserva muchas
imágenes que dan cuenta, asimismo, del sponsoreo en las canchas.
Además de fotos y recuerdos, los
Mateu también conservan objetos cargados de historia: floretes, espadas,
uniformes y máscaras de esgrima —un deporte muy practicado a comienzos del
siglo XX—, una zapatilla Reebok de Shaquille O’Neal, e incluso un sillón del
Mundial '78, que cada tanto vuelve a exhibirse en la vidriera.
Un gran salto fue también la
provisión de indumentaria para las distintas actividades practicadas por
estudiantes en el campo de deportes de la Universidad Nacional de La Plata. A
ello se sumó, con los años el sponsoreo de clubes como Cambaceres, Villa San
Carlos, Santa Bárbara o el deporte amateur de Estudiantes.
Los Mateu también tuvieron
vínculos con Alvaro Menendez, dueño de Sportlandia, la principal fábrica
argentina de artículos deportivos. Con todo, pasan los años y los Mateu
mantienen viva la tradición familiar. En 1980 también Alberto Eduardo , hoy de
61 años, se sumó a la actividad y así inauguró el cuarto capítulo familiar de
la empresa. Alberto suele comentar la fuerte relación que existe entre los
éxitos deportivos y el aumento en la venta de artículos relacionados. Como
ejemplo, menciona la época dorada de Guillermo Vilas, cuando la demanda de
productos de tenis creció notablemente.
En 2008, realizaron un cambio que volvió a posicionarlos a la vanguardia del rubro: inauguraron un local dedicado al desarrollo de marcas de moda urbana, a partir de líneas de indumentaria deportiva. Ese nuevo espacio lleva un nombre con el sello familiar: Aurelius. “Nosotros veíamos que era necesaria una segmentación, porque la gente utilizaba prendas deportivas en la vida cotidiana, siguiendo lo que usaban los deportistas. Al principio, las grandes cadenas no veían esa tendencia que hoy todos cultivan”, recuerda Alberto.
Hoy, la firma familiar, en
constante crecimiento, cuenta con una veintena de sucursales, incluyendo cuatro
Aurelius y tres franquicias de la marca Adidas. La nueva generación está
representada por los hijos de Alberto: Federico (34) y Julián (27), quienes
trabajan en el desarrollo de nuevas formas de comercialización, con locales en
los que se propone una experiencia diferente y no dejan de pensar en cómo
seguir expandiéndose, quizás más allá de los límites de la ciudad. Pero esa,
será otra historia.
Begum / 0221.com.ar
