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| Los Tilos en calle 7 e/ 48 y 49 - |
Uno de los tantos nombres por los que se conoce a La Plata,
es el de “la ciudad de los tilos”, ya que esos árboles son abundantes en sus
calles y en la época de floración llenan el aire con su perfume tan
característico. Sin embargo, poca gente conoce su curiosa historia.
A fines del siglo XIX se estaba trabajando en forestar las
plazas y calles de la ciudad, imitando a la ciudad de Berlín, en donde los
tilos perfumaban el aire. Fue por ello que se enviaron en barco varias decenas
de esos árboles desde Alemania hasta la nueva capital de la provincia de Buenos
Aires, en un viaje que duró más de un mes.
Al llegar a La Plata, los árboles estaban en muy mal estado,
por lo que se creyó que no iban a poder plantarse. Sin embargo, apareció en
esta historia un hombre que estaba a cargo del cuidado de los jardines del
Colegio Nacional, quien sugirió que se cubriera a los árboles con tierra para
poder recuperarlos, y así se hizo.
Los árboles se colocaron entre el Colegio Nacional y la
Facultad de Ingeniería, y tras pasar varias semanas enterrados, se verificó que
en su mayoría habían vuelto a brotar, por lo que gracias a este hombre, se los
pudo usar para cubrir muchos espacios verdes de La Plata.
Otra curiosidad de nuestros tilos, es que son de una especie
híbrida llamada “Tilia moltkei”, lograda en Alemania por el naturalista Spaeth
en 1880. La misma no tiene la propiedad de ser medicinal, pero su beneficio es
que el polen que libera no causa alergias, aunque muchos platenses no opinan lo
mismo.
