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A los 143 años de su nacimiento, las curiosidades de La Plata


Una ciudad planificada desde el papel, atravesada por diagonales, mitos urbanos y una vocación científica única. A los 143 años de su fundación, La Plata sigue revelando secretos que sorprenden incluso a sus propios habitantes.

Mojones enterrados, un triángulo energético, tranvías pioneros y una catedral monumental forman parte de un entramado de historias que combinan precisión geométrica, imaginación popular y modernidad temprana. Recorrido por las curiosidades más llamativas de la capital bonaerense.

La Plata, fundada en 1882, es una ciudad joven, pero su historia reúne un caudal de curiosidades que la vuelven única en el mapa argentino. Nacida de un proyecto urbanístico sin precedentes en el país, su diseño geométrico sigue siendo referencia para urbanistas, arquitectos y turistas de todo el mundo.

Una de las peculiaridades fundacionales es que La Plata fue planificada por completo antes de construirse. Su trama de damero perfecta, coronada por diagonales que acortan distancias, respondió a un modelo higienista adelantado a su tiempo. Para asegurar la exactitud del trazado, los agrimensores colocaron mojones de hierro y cemento en los vértices clave. Muchos quedaron enterrados bajo veredas y jardines; algunos fueron rescatados en obras y hoy descansan en el Museo Dardo Rocha.

Ese diseño casi matemático alimentó desde temprano una dosis de misterio. El más difundido es el del supuesto “triángulo energético”, formado por la Catedral, el Palacio Municipal y la Legislatura. Aunque sin respaldo científico, la idea dio pie a relatos esotéricos que se transmiten de generación en generación.

La Catedral platense es otro punto singular: con su imponente estilo neogótico y ladrillo a la vista —originalmente no iba a ser revestida— es hoy el templo más grande de Argentina y uno de los más destacados del continente.

La Plata nació además como “ciudad bosque”. En apenas veinte años se plantaron cerca de 100.000 árboles, una marca insólita para la región. Esa planificación verde convivió con la modernidad: en 1909 se inauguró uno de los primeros tranvías eléctricos del país, un sistema que unió barrios y diagonales y cuya traza aún marca parte del recorrido urbano.

La vocación por la ciencia completó su identidad. Con la Universidad Nacional y el Museo de Ciencias Naturales, la ciudad se convirtió en capital científica argentina. Allí se guarda el primer dinosaurio hallado en territorio nacional, y en los años sesenta el Observatorio Astronómico aportó datos a programas vinculados a la exploración lunar.

Las curiosidades urbanas también se esconden en la vida cotidiana. En 5 y 49 se levanta un edificio que iba a ser un hotel de lujo para visitantes internacionales y terminó siendo una mezcla de viviendas y oficinas, el llamado “Palacio Salvo platense” *. El antiguo Zoológico cuenta con túneles subterráneos en desuso, y el deporte local convive entre dos instituciones históricas: Estudiantes, campeón del mundo, y Gimnasia, uno de los clubes más antiguos del continente. 

La Plata es una ciudad que combina visión moderna, patrimonio científico, símbolos barriales y mitos persistentes. Una capital que invita a ser descubierta una y otra vez.

Eduardo Finocchi / 11-2025

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