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El Pasaje Rodrigo, la primera galería comercial de La Plata



El Pasaje Rodrigo es un emblemático edificio en el corazón de La Plata y la primera galería comercial de la ciudad, inaugurada en 1929 por iniciativa del inmigrante español Basilio Rodrigo.

Basilio Rodrigo, quien también fue responsable de otras obras en la ciudad, impulsó la construcción del pasaje con la visión de crear un centro comercial que acompañara el crecimiento urbanístico de La Plata.

El diseño original se centró en una "calle interna" cubierta por impresionantes vitrales franceses que conectan el Bulevar 51 con la calle 50, entre las calles 4 y 5. Esta característica lo convirtió en un espacio atípico y distintivo para su época.

Durante décadas, el Pasaje Rodrigo fue un símbolo de distinción y un punto de referencia comercial, albergando diversas tiendas, incluyendo una reconocida chocolatería y la inmobiliaria familiar.

Una bombonería, una casa de carteras elegantes, una tapicería con venta de alfombras exóticas, una imprenta; la oficina central de la Unión Telefónica -cuando la Ciudad contaba con unas pocas líneas y se hablaba por teléfono sólo lo indispensable ya a través de una operadora que conectaba las llamadas-, el bar El Teclado, donde los jóvenes se reunían a escuchar jazz.

Esa es parte de la memoria colectiva de los platenses que vivieron la época de esplendor del Pasaje Rodrigo, diseñado en el eje histórico de la capital de la provincia de Buenos Aires, hasta entonces ganado por edificios de la administración pública, algunas casos particulares y apenas salpicado por unos pocos locales comerciales.

Platenses memoriosos se dejan llevar por la nostalgia y relacionan algunos momentos significativos de su vida con la antigua galería.

Una mención aparte merece El Teclado, el primer local sobre el lado derecho ingresando por la calle 50. La hora del té fue durante años una cita ineludible y se cuenta que los mozos de la confitería fueron testigos del inicio de más de un noviazgo y también de algunas rupturas, recordó Daguerre Ceriale, quien no quiso olvidar a Coco Bach, el pianista tan amigo de mi padre Alfredo Finocchi, que cuando se iban al "copetín", deleitaban a los amantes de la música.

Personalmente recuerdo allá por la década de 60, cuando con mis 15/16 años trabajaba en el Club Gimnasia, en la rifa “La Gran Cruzada de la Esperanza” un boom de la época con el esplendor del Lobo del 62, y todos los días me gustaba pasar por el interior del pasaje.

Con la carrera de los años el Pasaje Rodrigo se convirtió en escenario rockero y allí se escucharon a corrientes musicales de la vanguardia del momento. Las generaciones más jóvenes saben de los ensayos y actuaciones de nombres que alcanzaron la gran fama, como el Indio Solari y Federico Moura.

Con el paso del tiempo, el edificio experimentó períodos de menor actividad, llegando a ser descrito como un "elefante blanco, vacío, inalquilable" en un momento dado. Sin embargo, setenta años después de su fundación, se inició un importante proceso de restauración y puesta en valor.

El 17 de abril de 2009reabrió sus puertas, sus magníficos vitraux volvieron a ver la luz gracias a un proyecto encabezado por el estudio Breccia, Bustamante, Banini, que con una inversión de $ 10 millones de pesos, finalizaron las obras.

La nueva versión del centro comercial ofreció en sus 4.000 m2, distribuidos en cuatro plantas, más de 45 propuestas comerciales, en un ámbito con clima controlado, seguridad, vigilancia, sistema de WiFi, cuatro escaleras mecánicas, un ascensor, un montacargas, baños para discapacitados, y la belleza de un edificio recuperado para la ciudad.

El Pasaje en la Actualidad

Hoy en día, el Pasaje Rodrigo es una zona de paseo exclusiva y muy concurrida, que ha sabido mantener su esencia histórica mientras se adaptaba a los avances tecnológicos y las comodidades modernas, consolidándose como un hito en la memoria colectiva de la ciudad. 

Guillermo Domian, encargado de ventas y uno de los socios re-fundadores, recuerda que en 2009 el proyecto parecía una locura, pero estaban convencidos de su éxito. Junto a Carlos Rodrigo y Marcelo Azqueta, se propusieron refaccionar el pasaje manteniendo su arquitectura original y atrayendo grandes marcas que antes solo se encontraban en Capital Federal.

Gracias al contacto directo con estas marcas, lograron traerlas a La Plata y establecer un stock permanente, ofreciendo una experiencia de compra única en la ciudad. Marcas como Rapsodia, Prototype, Prune, Caro Cuore, Mishka y Mimo se sumaron al Pasaje Rodrigo, atrayendo a más visitantes y revalorizando la zona.

El Pasaje Rodrigo no solo ha contribuido al desarrollo económico de La Plata, sino que también ha generado entre 500 y 700 puestos de trabajo, consolidándose como un polo productivo importante en la región. Aunque se ha popularizado la expresión "La Plata Soho" para referirse a la zona, Domian prefiere evitarla y resaltar la identidad única de La Plata.

En su nuevo aniversario, el Pasaje Rodrigo reafirma su compromiso con la excelencia y la innovación, continuando como referente de estilo y calidad en la ciudad.

Eduardo Finocchi / 11-2025

13 y 522 - Tolosa, donde ahora está el Distribuidor P. Benoit

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