Con más de dos décadas de trayectoria, los Papelnonos Platenses se consolidan como una de las agrupaciones culturales más queridas de la ciudad. Con instrumentos hechos de papel y cartón, promueven el envejecimiento activo y la creatividad colectiva.
Nacidos a comienzos de los años
2000 como parte del movimiento creado en Mar del Plata, los Papelnonos
Platenses combinan música, humor y participación comunitaria en escuelas,
centros culturales y festivales. Su trabajo reivindica el rol protagónico de
las personas mayores y construye puentes intergeneracionales a través del arte.
En un salón de barrio, en una
escuela o en plena calle durante un festival local, siempre hay un momento en
que aparecen ellos: los Papelnonos Platenses, una agrupación de adultos mayores
que desde hace más de veinte años transforma papel, cartón y memoria en música,
humor y pertenencia. Su presencia es ya parte del paisaje afectivo de la
ciudad.
La historia del grupo se remonta
a principios de los 2000, cuando la propuesta de los Papelnonos –creada por el
psicólogo y músico marplatense Jorge Strada en 1989– comenzó a expandirse por
distintas regiones del país. El método de Strada, basado en el uso de
instrumentos construidos con papel y cartón, proponía algo más profundo que un
simple entretenimiento: convocaba a los adultos mayores a recuperar su
creatividad, trabajar en comunidad y derribar prejuicios sobre la vejez.
Los comienzos en La Plata
Los primeros talleres en La Plata
surgieron tras la visita de la agrupación marplatense a un encuentro regional.
“Fue un impacto ver cómo se divertían, cómo sonaban esos instrumentos hechos a
mano, cómo se iluminaban las caras”, recuerdan quienes participaron de aquellas
jornadas y que luego impulsaron la creación del grupo local. El entusiasmo
derivó rápidamente en reuniones semanales, talleres de construcción, ensayos y
las primeras presentaciones en centros comunitarios.
El proyecto se consolidó
formalmente alrededor de 2003, cuando el grupo adoptó el nombre Papelnonos Platenses
y se integró como parte de la red nacional. Desde entonces, se mantienen
activos con un espíritu que no envejece: las risas, la preparación de los
espectáculos, la confección de escenografías y el trabajo en conjunto son la
esencia del movimiento.
Arte, salud y comunidad
El fenómeno de los Papelnonos no
se explica solo desde lo artístico. La metodología –hoy estudiada en programas
de gerontología y talleres culturales– se basa en la idea de que la creatividad
mejora la salud emocional, reduce el aislamiento y fortalece el sentido de
identidad. “Es una manera de sentirse vivos, útiles, parte de algo”, dicen los
coordinadores.
Las actuaciones incluyen pequeñas
obras musicales, coreografías simples, escenas humorísticas y momentos donde el
público participa espontáneamente. Los instrumentos –violines de cartón,
tambores reciclados, trompetas hechas con tubos y papel endurecido– no
pretenden imitar a los reales, sino crear un lenguaje propio: un sonido que es
más declaración de principios que rigor técnico.
Un puente entre generaciones
Con el tiempo, el grupo comenzó a
realizar actividades intergeneracionales en escuelas y jardines. Los chicos
observan, preguntan, tocan los instrumentos y descubren que la creatividad no
tiene edad. Para muchos integrantes, esos encuentros son los más emocionantes:
“Ellos nos ven como artistas, no como abuelos cansados”, suele contar uno de
los miembros históricos.
En hospitales y hogares de día,
los Papelnonos Platenses han llevado espectáculos que funcionan como pequeños
rituales de alegría. En cada presentación se repite un mismo gesto: la gente se
levanta, aplaude, se ríe, canta. Algo se enciende, como si el papel y la música
tuvieran el poder de correr por un rato la sombra de la soledad.
Un movimiento que sigue creciendo
En 2024 el movimiento Papelnonos
celebró 35 años desde su creación en Mar del Plata. La sede platense participó
de encuentros federales y prepara nuevos talleres para el año próximo, con la
intención de sumar integrantes y fortalecer el desarrollo artístico.
Para una ciudad como La Plata,
atravesada por la cultura, la educación y la actividad comunitaria, los
Papelnonos Platenses representan un gesto necesario: recordar que todavía es
posible construir belleza con las manos, incluso con materiales humildes; que
la vejez no es un final, sino una forma distinta de protagonizar la vida.
Cada vez que levantan sus
trompetas de papel o hacen vibrar sus tambores reciclados, los Papelnonos
Platenses demuestran algo simple y profundo: la alegría, si se comparte, nunca
se arruga.
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Eduardo Finocchi / 11-2025
