La obra, que el común de los platenses llaman "el camello" se llama “Al Líbano” y está ubicada en la Plazoleta
República del Líbano, sobre la Avenida 1 entre las calles 53 y 54, al ingreso
del Paseo del Bosque en La Plata.
Fue creada en 1971 por el escultor Dalmiro Sirabo junto con
el arquitecto Héctor Tomás.
Dalmiro Sirabo fue un escultor, artista plástico y museólogo
muy activo en la escena artística de La Plata, con obras en varios espacios
públicos de la ciudad.
Contrario a lo que a veces se dice popularmente: La obra no
representa un camello ni tiene forma literal de animal.
Se trata de una composición abstracta: una estructura
metálica de retícula que sostiene siete octaedros geométricos (figuras
poliédricas de ocho caras).
Está pensada como una obra abstracta y moderna, sin figura
humana o animal explícita — por eso algunas personas la interpretan de
distintas maneras, pero no hay evidencia oficial de que simbolice un camello.
La obra fue concebida como un homenaje a la República del
Líbano y a la comunidad libanesa.
Está en la Plazoleta que lleva ese nombre (República del
Líbano), y desde su inauguración fue pensada como símbolo de amistad y
reconocimiento a Líbano.
Se han realizado actos conmemorativos en ese lugar, por
ejemplo cuando se rindió homenaje a víctimas de la explosión en Beirut en 2020,
convocándose a la comunidad libanesa y autoridades locales junto al propio
autor de la escultura.
Es una obra abstracta que forma parte del lenguaje
escultórico moderno del siglo XX en espacios públicos de La Plata; la geometría
y los espacios vacíos que genera con la luz y sus sombras son elementos clave
del diseño
Aunque la escultura no fue
pensada como un animal, hay varios factores que disparan esa asociación:
La silueta general. Si se mira
la obra de perfil, especialmente desde
la rambla o caminando por Av. 1:
Los siete volúmenes geométricos
alineados recuerdan a una fila de jorobas
La estructura metálica inclinada
funciona visualmente como un cuerpo en movimiento
El primer volumen más bajo y
adelantado suele interpretarse como la cabeza
Nuestro cerebro tiende a
completar figuras conocidas (es un mecanismo perceptivo llamado pareidolia).
Al estar asociada a la República
del Líbano (Medio Oriente), muchas personas conectan automáticamente con: desierto,
caravanas, rutas antiguas, comercio, migraciones, Y ahí el camello aparece como
símbolo cultural, aunque no sea literal.
El artista, sabía algo clave: Una
obra abstracta en la calle no se completa sin la mirada de la gente.
Eduardo Finocchi / 2-2026
