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El monumento perdido de La Plata: la increíble historia de las estatuas de la Primera Junta que terminaron dispersas por toda la provincia

 


Pocos platenses saben que donde hoy se alza el imponente monumento al Libertador General San Martín, en el corazón de la Plaza San Martín, existió durante poco más de una década una de las obras escultóricas más importantes de la ciudad.

Se trataba del Monumento a la Primera Junta, inaugurado en 1902 en la entonces denominada Plaza Primera Junta, frente a la Casa de Gobierno bonaerense. La obra, realizada por el escultor Abraham Giovanola, estaba compuesta por una gran columna central coronada por la figura de la Libertad y rodeada por nueve estatuas de mármol que representaban a los protagonistas de la Revolución de Mayo.

Sin embargo, su existencia fue breve. Apenas once años después, en 1913, el monumento fue desmontado para dar lugar al actual homenaje al General San Martín. Lo que ocurrió luego con aquellas esculturas es una de las historias más curiosas y desconocidas del patrimonio platense.

Un rompecabezas repartido por la provincia

Tras el desmantelamiento, las figuras de los próceres quedaron bajo custodia municipal y posteriormente fueron distribuidas en distintos espacios públicos de La Plata y otras localidades bonaerenses.

De las nueve esculturas originales, solamente tres permanecieron en la ciudad.

Los próceres que se quedaron en La Plata

Cornelio Saavedra: Encontró su lugar definitivo en el Parque Saavedra, entre las calles 13 y 66. Rodeada de palmeras, la figura del presidente de la Primera Junta se convirtió en una de las postales más características del tradicional paseo platense.

Juan José Paso: Desde 1920 ocupa el centro de la plaza ubicada en 13 y 44. La instalación de la estatua acompañó las transformaciones urbanas que experimentaba la ciudad debido a su acelerado crecimiento.

Domingo Matheu: También en 1920 llegó a la plaza de 1 y 66. Los vecinos de la zona reclamaban desde años antes la parquización del lugar y la colocación de un monumento que diera identidad al espacio.

Los que encontraron un nuevo hogar fuera de la ciudad

Manuel Belgrano: Inicialmente estaba previsto que tuviera una plaza propia en La Plata, en la zona de 13 y 38, pero el proyecto nunca prosperó. Tras permanecer durante años en depósitos municipales, la escultura fue donada a Ensenada, donde actualmente preside la Plaza Belgrano.

Juan Larrea: Sin una plaza que llevara su nombre en La Plata, la figura fue gestionada por el vecino Adolfo Chiape para su traslado a Berisso. Hoy puede observarse en la rambla de Avenida Río de Janeiro y Montevideo. Cabe recordar que Berisso perteneció administrativamente a La Plata hasta 1957.

Mariano Moreno: La escultura original fue enviada a San Vicente y emplazada en la plaza principal de esa ciudad. Recién en 1999 La Plata volvió a contar con una representación de Moreno, aunque en este caso realizada en bronce.

Manuel Alberti: Terminó mucho más lejos. Desde el 2 de octubre de 1927 se encuentra en el Partido de Alberti, donde se transformó en una de las imágenes emblemáticas de la Plaza General Arias.

Dos esculturas desaparecidas... y reencontradas

Durante décadas se desconoció el destino de dos de las piezas originales.

Miguel de Azcuénaga: Fue localizada en un depósito municipal de Junín. Actualmente integra la colección del Museo Municipal de Arte de esa ciudad.

Juan José Castelli: También fue hallada gracias a las investigaciones de Greco. Hoy se encuentra en la Plaza Granadero Baigorria de la ciudad de Los Toldos.

La apasionante historia de Belgrano en Ensenada

La llegada de la estatua de Manuel Belgrano a Ensenada constituye uno de los capítulos más singulares de esta historia.

A comienzos del siglo XX, la ciudad vecina carecía de monumentos dedicados a los héroes nacionales. Por eso, en mayo de 1919, una comisión de festejos patrios encabezada por Martín Taylor impulsó la instalación de una estatua de Belgrano.

Lo acompañaban Vicente Calzetta, Eduardo Escaray, José Vegetti, Juan Solari y Roque Camarotti.

La escultura provenía precisamente del antiguo Monumento a la Primera Junta de La Plata. Gracias a las gestiones realizadas ante las autoridades platenses, la Municipalidad autorizó su traslado.

La inauguración tuvo lugar el 25 de mayo de 1919 y se convirtió en uno de los acontecimientos más importantes de la historia ensenadense.

La figura había sido realizada por el escultor genovés Pietro Costa, mientras que el pedestal fue construido por el operario local Luis Acerbi.

La ceremonia reunió a alumnos de las escuelas de la ciudad, integrantes de las colectividades extranjeras con sus banderas y a la banda de música dirigida por Ruggero Cozzani.

Los festejos incluyeron además actividades populares que hoy resultan pintorescas: reparto de bombones para las maestras, caramelos para los niños, carreras de sortijas y tradicionales carreras de embolsados.

Un año después, el 20 de junio de 1920, al cumplirse el centenario del fallecimiento de Manuel Belgrano, se realizó una ceremonia oficial que dejó una huella permanente: la antigua Plaza La Merced pasó a llamarse Plaza Manuel Belgrano.

Un patrimonio disperso que aún cuenta la historia de La Plata

Más de un siglo después de la desaparición del Monumento a la Primera Junta, sus esculturas continúan repartidas por distintas ciudades bonaerenses. Algunas permanecen en los espacios para los que fueron destinadas, otras fueron redescubiertas tras décadas de olvido y unas pocas siguen formando parte del paisaje cotidiano de La Plata.

Lo que alguna vez fue un único monumento frente a la Casa de Gobierno terminó convertido en una especie de museo al aire libre disperso por toda la provincia. Una curiosa historia que demuestra cómo el patrimonio platense puede encontrarse mucho más allá de los límites de la ciudad que lo vio nacer.

Eduardo Finocchi / 6-2026   -   Facebook: HISTORIAS EN DIAGONAL

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