Entre las calles arboladas del tradicional barrio que rodea al Parque Alberti se levanta una de las residencias más singulares y elegantes de La Plata. En la esquina de 2 y 35, una histórica casona de estilo inglés construida en 1926 continúa cautivando por su arquitectura, sus detalles originales y el encanto de una época en la que la ciudad crecía al ritmo de las grandes residencias familiares.
A simple vista, la propiedad
llama la atención por sus pronunciados techos de tejas, las fachadas con
reminiscencias Tudor y la sobriedad característica de la arquitectura británica
que tuvo una fuerte influencia en algunos sectores de la sociedad platense
durante las primeras décadas del siglo XX.
Sin embargo, detrás de sus muros
se esconde mucho más que una vivienda. La residencia conserva amplios ambientes
revestidos con maderas nobles, pisos originales de pinotea y roble, aberturas
de época y espacios diseñados para una vida familiar que combinaba comodidad y
distinción.
Uno de los sectores más
impactantes es su gran salón principal, donde los techos de madera a la vista y
las carpinterías artesanales evocan el espíritu de las antiguas mansiones
urbanas. Cada rincón parece narrar una parte de la historia de la ciudad,
recordando aquellos años en que La Plata consolidaba su identidad como una de
las capitales provinciales más modernas del país.
La propiedad ocupa un amplio
terreno de más de mil metros cuadrados y cuenta con un extenso parque que
aporta privacidad y una atmósfera difícil de encontrar en las construcciones
actuales. Árboles añosos y espacios verdes acompañan una arquitectura que ha
logrado mantenerse vigente a lo largo de un siglo.
Entre las particularidades que la
distinguen se encuentra una pileta cubierta y climatizada, integrada a un
luminoso ambiente vidriado con vista al parque. Esta combinación entre
patrimonio histórico y confort contemporáneo convierte a la casona en una pieza
única dentro del mercado inmobiliario local.
Más allá de su valor material, la
residencia constituye un testimonio de una etapa importante de la historia
arquitectónica platense. Muchas construcciones de características similares
desaparecieron con el crecimiento urbano, mientras que esta casona logró
conservar gran parte de su esencia original.
A casi cien años de su construcción,
la emblemática esquina de 2 y 35 sigue guardando una de las joyas
arquitectónicas más notables de La Plata, una casa que no sólo habla de quienes
la habitaron, sino también de la ciudad que la vio nacer y crecer.
Eduardo Finocchi / 6-2026 - https://historiasendiagonal.blogspot.com
