En una ciudad donde las calles se
identifican principalmente por su tradicional sistema numérico, existen
homenajes que, con el paso del tiempo, terminan pasando inadvertidos para la
mayoría de los vecinos. Uno de ellos puede encontrarse en una sencilla placa de
mármol ubicada sobre la calle 14, que recuerda una decisión tomada hace casi un
cuarto de siglo por el Concejo Deliberante de La Plata.
La inscripción señala: "Municipalidad de La Plata – Concejo Deliberante de La Plata. Impónese el nombre 'Madre Teresa de Calcuta' a calle 14 en su tramo comprendido desde 51 a 72. Ordenanza Nº 9274 – 16 de noviembre de 2001."
Miles de automovilistas,
comerciantes, estudiantes y peatones recorren diariamente ese sector de la
ciudad sin advertir que esa avenida posee, además de su tradicional numeración,
un nombre que simboliza la solidaridad, la humildad y el compromiso con quienes
más necesitan ayuda.
Un reconocimiento a una mujer extraordinaria. Cuando el Concejo Deliberante aprobó la Ordenanza Nº 9274, apenas habían transcurrido cuatro años desde el fallecimiento de la Madre Teresa de Calcuta.
Su figura era entonces una de las
más admiradas del mundo por su incansable labor humanitaria.
Nacida en 1910 con el nombre de Agnes
Gonxha Bojaxhiu, dedicó prácticamente toda su vida a asistir a los más
pobres entre los pobres en las calles de Calcuta, India. En 1950 fundó la
congregación Misioneras de la Caridad, que con el tiempo llegó a tener
presencia en más de un centenar de países.
Su trabajo trascendió las
diferencias religiosas, culturales y políticas, convirtiéndose en un símbolo
universal de la compasión.
En 1979 recibió el Premio
Nobel de la Paz, reconocimiento que aceptó afirmando que el verdadero
camino hacia la paz comienza ayudando a quienes sufren.
El 16 de noviembre de 2001, el
Concejo Deliberante platense decidió perpetuar su memoria imponiendo su nombre
al tramo de la calle 14 comprendido entre las calles 51 y 72.
No fue una elección casual. Ese
sector de la ciudad concentra una intensa actividad comercial, educativa y
administrativa. Todos los días miles de personas lo recorren, convirtiendo al
homenaje en un recordatorio permanente —aunque muchas veces inadvertido— de los
valores que representó la religiosa.
En la práctica, los platenses
continúan utilizando la numeración tradicional, por lo que estos nombres
terminan siendo desconocidos para buena parte de la población. La calle 14
"Madre Teresa de Calcuta" es uno de esos casos.
Las placas conmemorativas como la
que ilustra esta nota cumplen una función mucho más importante que la de
identificar una calle.
Son pequeñas ventanas hacia la
historia. Cada una refleja una decisión institucional tomada en un determinado
momento, impulsada por concejales que entendieron que determinadas personas
merecían permanecer presentes en la memoria colectiva de la ciudad.
Con el paso de los años, muchas
de estas placas quedan integradas al paisaje urbano hasta hacerse prácticamente
invisibles para quienes pasan todos los días frente a ellas.
Sin embargo, basta detenerse unos
segundos para descubrir que detrás de una simple inscripción existe una
historia digna de ser contada.
La Madre Teresa falleció el 5 de
septiembre de 1997, pero su obra continúa a través de las Misioneras de la
Caridad, presentes en decenas de países brindando asistencia a personas en
situación de extrema vulnerabilidad.
En 2016 fue proclamada Santa
Teresa de Calcuta por el papa Francisco, reconocimiento que consolidó una
figura ya admirada en todo el mundo. Quizás por eso, aquel homenaje aprobado en
La Plata en 2001 mantiene hoy plena vigencia.
Porque más allá del nombre de una
calle, representa un recordatorio permanente de valores que nunca pasan de
moda: la solidaridad, la humildad, el respeto por la dignidad humana y el
compromiso con los más necesitados.
La próxima vez que transites por
la calle 14 entre 51 y 72, vale la pena levantar la vista y buscar esta placa. Allí,
silenciosa y discreta, recuerda una decisión tomada hace casi veinticinco años
por el Concejo Deliberante de La Plata.
Es una invitación a redescubrir
la ciudad, a conocer las historias escondidas detrás de sus calles y a valorar
esos pequeños homenajes que forman parte del patrimonio cultural platense y
que, muchas veces, permanecen ignorados por quienes los cruzan todos los días.
©Eduardo Finocchi / 7-2026
