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Víctor de Pol y las esculturas que embellecen La Plata

 

La Plata guarda entre sus edificios y espacios públicos verdaderas obras de arte que muchas veces pasan inadvertidas. Entre sus grandes protagonistas se encuentra el escultor Víctor de Pol, nacido en Venecia en 1865 y radicado en nuestro país bajo la protección de Domingo Faustino Sarmiento.

De Pol realizó numerosas obras destinadas a embellecer edificios de La Plata y de Buenos Aires. Entre sus trabajos más conocidos se encuentran las cuadrigas que coronan el Congreso de la Nación y los magníficos relieves del Palacio de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, ubicado en calle 7 entre las avenidas 51 y 53.

Los relieves de la Legislatura representan, mediante distintas alegorías, momentos fundamentales de nuestra historia: la unión del pueblo, el fin de la esclavitud, la fraternidad, el aporte de las damas mendocinas a la campaña de San Martín, el pueblo frente al Cabildo en 1810, la ayuda argentina a las repúblicas hermanas, la Declaración de la Independencia y la derrota de los invasores ingleses.

Cada escena fue cuidadosamente compuesta por el escultor, utilizando diferentes alturas y volúmenes para generar luces y sombras y dar sensación de profundidad. Los personajes, vestidos según la época representada, y los elementos simbólicos ayudan a transmitir el mensaje histórico de cada obra.

Pero el legado de Víctor de Pol en La Plata va mucho más allá de la Legislatura. En la esquina de avenida 53 y calle 7 se encuentra El Hombre Olímpico, una poderosa figura de inspiración clásica que representa a un atleta llevando la llama de la victoria. La escultura captura un instante de movimiento y transmite fuerza, equilibrio y dinamismo.



Otra de sus obras, El Leñador, se encuentra en los jardines situados detrás del edificio de la Municipalidad de La Plata.

También en el Bosque platense, frente al Museo de Ciencias Naturales, encontramos otro importante conjunto escultórico. Allí se encuentran los bustos de destacados científicos vinculados al pensamiento y al desarrollo de las ciencias naturales, junto a los imponentes tigres dientes de sable o esmilodontes, que custodian las escalinatas de acceso al museo.

Estas enormes figuras, realizadas en cal, arena y piedra, parecen encontrarse en un tenso estado de alerta. Su presencia no es casual: acompañan la arquitectura neoclásica del museo y, al mismo tiempo, evocan una parte fundamental de nuestra historia natural.

Víctor de Pol dejó en La Plata una huella artística que todavía podemos descubrir caminando por sus calles. Sus esculturas no son solamente elementos ornamentales: son parte de la identidad de la ciudad y un verdadero relato en piedra, bronce y mármol de nuestra historia y nuestra cultura.

©Eduardo Finocchi / 8-2026

13 y 522 - Tolosa, donde ahora está el Distribuidor P. Benoit

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